La propuesta plantea elevar el corte de bioetanol del 12% al 15% y el de biodiésel del 5% al 10%. También reserva hasta 2036 una cuota de participación para empresas no integradas, en su mayoría pequeñas y medianas compañías especializadas. Ese sector, al igual que durante el debate en el Senado, pide modificar la redacción del proyecto. Entre sus planteos figuran llevar el corte de biodiésel del 10% al 12,5% y mantener de manera permanente un cupo para las firmas no integradas, para que puedan sostener las inversiones iniciadas con el programa. “Ampliar el corte donde nadie pierda”, resumió Victoria Tolosa Paz, de Unión por la Patria.
“Consideramos que no hay espacio para nuevos cambios”, sostuvo de manera tajante Federico Veller, subsecretario de Hidrocarburos, durante el plenario de las comisiones de Energía, Presupuesto y Agricultura de Diputados. “La transición tiene que ser acotada y no tiene que constituirse en un rediseño permanente. De otra manera, creemos que se desnaturaliza el espíritu del proyecto”, explicó el funcionario.
El mensaje pareció estar dirigido más al PRO y a la UCR que al peronismo. Los aliados habituales dudan en respaldar la iniciativa porque representan a provincias con pequeñas y medianas empresas de biodiésel, como Santa Fe, La Pampa, San Luis, Entre Ríos y Buenos Aires. “La mitad de nuestro bloque viene de Buenos Aires y La Pampa”, justificó un referente del PRO. La bancada podría apartarse así de la postura que adoptó en el Senado, donde sus tres integrantes acompañaron el proyecto. En la UCR señalaron que existen presiones de las petroleras para evitar un aumento del corte y preservar su participación en el mercado local. Aun así, los oficialismos de Santa Fe y Córdoba anticiparon que apoyarán la iniciativa.
Las posiciones en Diputados sobre la ley de biocombustibles siguen sin acercarse.
Algunos legisladores del norte insisten en dividir el proyecto en dos: aprobar el aumento del corte de bioetanol y dejar para más adelante el debate sobre el biodiésel. En La Libertad Avanza explicaron que se trata de “una estrategia política que baja del Ejecutivo”: “Es para lograr peso para que se trate. Sino no se movía, porque son temas que representan a diferentes provincias entonces te asegurás los votos. Además, por más que sean dos temas diferentes, están estrechamente vinculados”.
Unión por la Patria explicó por qué rechaza la iniciativa. “Si se extendieron las negociaciones previo al trámite en el Senado, de mínima permiten que con toda la celeridad necesaria demos el debate que haya que dar en la Cámara revisora porque es probable que los acuerdos alcanzados en el Senado no alcancen para terminar de incorporar a todos los actores productivos que nos gustarían que estén contenidos”, justificó Germán Martínez.
La iniciativa busca reformar la ley 27.640 de biocombustibles y elevar el corte de bioetanol del 12% al 15%. De ese porcentaje, se reservará un 6% para el bioetanol de caña, otro 6% para el de maíz y el 3% restante quedará sujeto a la competencia. Para garantizar las condiciones de participación, ninguna empresa podrá concentrar más del 20% del mercado.
En el caso del biodiésel, el corte pasaría del 5% al 10%, después de un período de 12 meses en el que se ubicaría en el 7,5%. El esquema contempla dos segmentos: empresas integradas, que pueden gestionar toda la cadena productiva, y no integradas, que tendrán un cupo del 5% del mercado total. Ninguna compañía podrá superar el 10% de participación. Además, se reserva un espacio para las firmas no integradas que se reducirá gradualmente: será del 6,5% al año de sancionada la ley, del 5,5% en 2029, del 5% en 2030 y del 4% entre 2031 y 2036.
Para ambos sectores, el proyecto elimina el precio máximo y adopta como referencia el valor exportable. También delimita los motivos que permitirían ampliar los porcentajes de corte y habilita a las provincias a aumentarlos en situaciones específicas.










