Según una encuesta realizada por un think tank, el índice de confianza del consumidor se elevó a 91,7 este mes, en comparación con el 84,2 de septiembre.
El indicador de confianza se enfoca generalmente en las condiciones del mercado laboral. En contraste, otro indicador del sentimiento del consumidor, desarrollado por una universidad, se centra en la percepción de las finanzas personales y el costo de vida. Sin embargo, ambos índices han mostrado en años recientes una evolución bastante similar. En el caso del índice, este es el primer aumento en cuatro meses y alcanza el nivel más alto desde junio.
“La recuperación estuvo en consonancia con la moderación de los precios de la gasolina al por menor entre septiembre y octubre”, comentó un economista sénior de indicadores globales del think tank.
Además, añadió: “En las respuestas abiertas de octubre, los consumidores continuaron expresando su frustración ante el aumento de los costos. Se incrementaron las menciones a los precios, al elevado costo de los alimentos y productos básicos, así como a los precios del petróleo y el diésel”.
El indicador de expectativas para los próximos seis meses creció casi 7 puntos en octubre, alcanzando los 72,6, mientras que el indicador de condiciones actuales llegó a su nivel más alto desde abril.
La encuesta reveló que para la mayoría de los estadounidenses, las condiciones empresariales son favorables, y el porcentaje de personas que consideran que hay abundancia de empleos alcanzó su mayor nivel en seis meses.
A pesar de este aumento en la confianza, los consumidores siguen preocupándose por el impacto de los precios elevados en sus presupuestos, así como por el hecho de que el crecimiento de los salarios está rezagado frente a la inflación. Además, los costos de endeudamiento han aumentado recientemente, lo que dificulta la adquisición de viviendas, vehículos y otros bienes de alto valor.
A una semana de las elecciones legislativas, la asequibilidad se mantiene como un tema clave para los votantes al evaluar la economía. Sin embargo, los estadounidenses son más optimistas respecto al mercado laboral, dado que los despidos continúan en niveles históricamente bajos.










