El dirigente recordó que su diálogo previo había comenzado de forma informal y que desconocía que estaba siendo difundido en vivo. “Comenzaron a bromear, nosotros también. Al no mirar la televisión, luego me enteré de que estábamos en vivo, así que hicimos tonterías típicas de cuando hablamos por teléfono”, explicó sobre su conversación con un reportero.
Riquelme también se refirió al actual desempeño de Sebastián Villa, delantero que había sido objeto de críticas al renovarle el contrato. “Quiero a todos los jugadores. Cuando lo volvimos a traer al club, recibió muchas críticas, pero estamos contentos de tenerlo y creemos que puede ayudar mucho”, expresó.
Expandiendo su opinión sobre el plantel, el vicepresidente resaltó la importancia de la competencia entre jugadores para mejorar el rendimiento del equipo. “Contamos con futbolistas de calidad que están rindiendo bien y ayudan a que el equipo compita”, añadió.
Cuando se abordó el desempeño arbitral en el fútbol argentino, Riquelme optó por no lanzar críticas directas. “Los árbitros en nuestro país son muy cuestionados; ser árbitro aquí es complicado”, afirmó, destacando la diferencia con el modelo europeo, donde “se sanciona y se sigue jugando”, mientras que en Argentina, “la acción se detiene por largos minutos tras un penal”.
El dirigente insistió en que, a largo plazo, el éxito deportivo depende del rendimiento colectivo y no de decisiones arbitrales. “En fútbol, el que juega mejor gana. A veces uno se equivoca, pero al final triunfa el que se desempeña mejor”, indicó, recordando un momento de su carrera como jugador: “En una semifinal contra Estudiantes, muchos creyeron que el árbitro se equivocó y nosotros no nos quejamos”.
Sobre el presente competitivo del club, Riquelme comentó que aún existen oportunidades en los distintos torneos. “No hemos ganado todavía, pero es importante estar en este momento. El fútbol es sobre competir”, enfatizó.
El dirigente se refirió también a la eliminación de Boca en la Copa Libertadores a manos de Cruzeiro, señalando que coincide con las críticas sobre el arbitraje en esa serie, aunque subrayó la autocrítica del plantel. “Reconozco que la segunda amarilla de Bareiro no fue falta. En casa, estuvimos 30 minutos con un jugador más y no pudimos ganar. El equipo reflexionó, el dolor fue grande, pero aprendieron. No se puede culpar solo al árbitro”, agregó.
Riquelme destacó el trabajo del entrenador Rodolfo Arruabarrena, resaltando cómo el cuerpo técnico ha logrado cohesionar al grupo. “Es fundamental que tengamos posibilidades en todos los torneos, el equipo lo está haciendo bien y el entrenador los mantiene a todos motivados”, comentó. En cuanto al Vasco, añadió: “Se lo ve feliz, regresó a su casa. Es alguien claro en sus ideas y siente los colores”.
Consultado sobre las finanzas del club, Riquelme defendió la gestión de los recursos y la planificación de refuerzos. “Debemos cuidar el dinero en Boca. Estamos contentos de tener a Paredes y de haber contado con Cavani”, mencionó. Respecto a la ampliación de La Bombonera, aseguró que el proyecto sigue avanzando. “Cada día trabajamos en ello; tenemos mucha ilusión, nuestro estadio mejora constantemente y si podemos agregar una bandeja más, lo haremos, aunque no vamos a mentir”, explicó, tras mencionar el estado de abandono que encontraba al asumir la dirección del club.
Uno de los momentos más conmovedores de la charla fue cuando Riquelme relató el secuestro de su hermano en abril de 2002, cuando él jugaba en Boca. “Me lo secuestraron y lo devolvieron a los tres o cuatro días. Me preguntó si podía jugar el fin de semana”, recordó. A pesar de la situación, él disputó el partido contra Huracán por pedido de su hermano y, meses después, ambos se mudaron a España.
También evocó un incidente de 2007, cuando Boca tuvo que jugar una final de Copa Libertadores con un pantalón que no era el habitual debido a un conflicto reglamentario. “Nos dijeron que debíamos usar un modelo distinto, jugamos con eso que era un poco raro. Llegamos con una ventaja de 3-0, así que la indumentaria no fue un obstáculo”, rememoró.
Entre otras frases destacadas, Riquelme habló sobre la responsabilidad que siente ante los resultados del equipo: “Como jugador, si perdíamos, la culpa era mía; ahora, si el equipo está mal, la culpa es mía también. Si ganamos, es porque tanto el equipo como el técnico hicieron un gran trabajo”.
También se refirió a la adaptación de juveniles como Tomás Aranda y Leonel Flores al primer equipo: “A estos chicos les cambió todo en dos meses, pasaron de la reserva a compartir vestuario con Messi. Deben aprender que en primera, lo que hacían en reserva ya no funciona, todos lo ven ahora en redes sociales”.
Sobre el progreso de Milton Delgado y Facundo Herrera, dijo: “Herrera hizo inferiores como volante central, luego jugó de defensor y ahora se consolida como lateral. Delgado ha hecho lo mismo y es un jugador inteligente”.
Elogiando a “Maravilla Martínez” de Racing, afirmó: “Como Palermo, no habrá otro igual. Maravilla me recuerda un poco a él, son jugadores que se entregan al máximo y hay que pedirles que se frenen, porque se pueden ir”.
Respecto a su relación con el club, aseguró que perder una encuesta de popularidad sería irreal: “Si pierdo una encuesta, ¿será porque la compraron? No puedo perder nunca, amo a mi club y vivo para él”.
Sobre su conexión con la AFA, expresó: “Nos alegra ver a la selección jugar en nuestra cancha. Si debo abordar algo con el presidente de la AFA, lo haré personalmente, como me enseñaron en casa”.
Recordó una experiencia complicada durante su etapa como jugador en 2010, cuando al momento de firmar su renovación le informaron que no iba a ser renovado. “Tuve que pagar mis propios impuestos para renovar y no salió en ningún medio. Pagué para jugar en mi club y lo hice con gusto”, dijo.
Finalmente, al referirse a las críticas de excompañeros, destacó: “No me molestan; los quiero. Fui feliz cuando Sebastián Battaglia pudo concretar su sueño de jugar en Boca. Jamás hablaré mal de un excompañero”.
Respecto a cómo percibe el hincha la gestión del club, concluyó: “El hincha de Boca quiere festejar, y nosotros también. No son ciegos, ven que estamos avanzando”.










