Este resultado, que llegó recientemente, tiene un significado especial para Di Tella por la limitada cantidad de oportunidades que brinda el circuito competitivo. La esgrimista ha mencionado que, a lo largo de su carrera, cada torneo representa exigencias tanto deportivas como físicas y personales.
En una charla, Di Tella manifestó que este triunfo adquirió un valor adicional al compartirlo con su hermano en el podio. Sin embargo, aclaró que tuvo que moderar sus festejos, ya que debía concentrarse para competir al día siguiente.
La atleta argentina expresó que llegó al campeonato con altas expectativas y que manejó la presión de forma consciente. “Estas oportunidades son pocas, hay que aprovecharlas”, señaló al recordar sus participaciones en cuatro Juegos Sudamericanos.
Di Tella reflexionó sobre su experiencia, destacando cómo ha aprendido a valorar cada competencia, recordando que es la más experimentada de la delegación. “Yo ya soy un poco más grande”, dijo durante la entrevista.
La campeona relató que enfrentó varias adversidades a lo largo de la competencia. “Se me complicó en varios momentos, pero contenta de que pude darlo vuelta”, comentó sobre su actuación.
Pascual Di Tella también obtuvo una medalla de oro en el torneo. Isabel indicó que, a pesar de haber tenido logros cercanos en ocasiones anteriores, esta vez ambos alcanzaron el máximo honor al mismo tiempo. “Nos había pasado un par de veces de que yo ganaba y él sacaba plata o al revés”, recordó. En esta ocasión, pudieron celebrar juntos como campeones.
El festejo familiar, sin embargo, se detuvo momentáneamente para que Isabel pudiera descansar. “Festejé con él, pero me tuve que ir a dormir”, explicó, ya que tenía que competir al día siguiente. Después de su victoria, los hermanos intercambiaron un breve saludo: “Me dijo campeona y le digo campeón”, relató con humor Isabel Di Tella.
Isabel combina su carrera deportiva con un trabajo en un fondo de inversión en Nueva York. Entrena de dos a tres horas diarias y cumple con una jornada laboral de ocho horas. Para ella, esta rutina se ha convertido en parte de su vida habitual. “Me levanto, voy a entrenar, de ahí voy al trabajo, salgo de trabajar, voy a entrenar”, describió.
A pesar de las exigencias diarias, no pone en tela de juicio su organización. “Es como que no te lo preguntás, no te lo cuestionás, lo hacés simplemente”, admitió. Además, mencionó que ajusta sus entrenamientos según la época del año, alternando entre preparación física y práctica de esgrima.
La atleta reconoció que el cansancio puede influir en sus rutinas. “A veces estoy cansada y no lo hago del todo”, comentó sobre la dualidad entre su trabajo y su pasión por el deporte.
Di Tella señaló que sus compañeros de trabajo son conscientes de su dedicación al deporte; incluso, algunos siguieron la transmisión del torneo. “Después mandaron capturas de pantalla”, reveló, subrayando que es común en los atletas amateurs tener que equilibrar un empleo con la práctica deportiva.
“Todos los deportistas amateur en general tenemos que trabajar porque no podemos vivir del deporte”, afirmó, resaltando una realidad que comparten muchos competidores. Este hecho la llevó a desarrollar un hábito de compaginar sus responsabilidades desde el colegio y la universidad.
Además, Di Tella comentó que, aunque hay deportistas en otros países que pueden dedicarse completamente a su disciplina, son casos aislados. “El deporte amateur tiene el mismo problema en todos lados, que es que tenemos poco público”, argumentó.
La campeona también abordó los costos que enfrentan los esgrimistas, que incluyen materiales, viajes y tiempo para entrenar. “Nosotros queremos hacer nuestro deporte y poder hacerlo bien y eso requiere recursos”, expresó, sugiriendo que un empleo a tiempo parcial podría ayudar a aumentar sus horas de práctica.
Aseguró que también enfrentan dificultades para conseguir patrocinadores, pues muchos no cuentan con representantes o conocimientos en gestión comercial. “Nosotros no somos profesionales del marketing, no tenemos managers”, advirtió, describiendo la dificultad de presentarse ante una empresa sin reconocimiento previo.
A pesar de todo, Isabel Di Tella anhela dedicar más tiempo a la esgrima. “Soy una apasionada del deporte, me encanta”, confesó mientras reflexionaba sobre su trayectoria.
El entrenamiento se ha convertido en un refugio después de un día laboral complicado. “Tengo un mal día en el trabajo y voy a entrenar y se me pasa inmediatamente”, evocó. Sin embargo, un entrenamiento negativo puede impactar su estado de ánimo, mientras que el trabajo le ofrece una distracción y satisfacción distinta.
La esgrimista subrayó que la carrera deportiva tiene un límite físico, debido al cansancio, las lesiones y el paso del tiempo. “Lamentablemente no podemos ser deportistas toda la vida”, aseguró, considerando que su futuro podría mantenerla vinculada al deporte como entrenadora o dirigente.
La reciente medalla de oro cobra un significado especial en este contexto. “No sé cuándo va a ser mi último torneo, pero sé que está más cerca de lo que estuvo nunca”, reflexionó Isabel Di Tella.









