La variación se produjo el mismo día en que el ministro de Economía, Luis Caputo, informó que los bancos tendrán mayor flexibilidad para otorgar préstamos en dólares a empresas. Sin embargo, las expectativas en torno al tipo de cambio se mantienen cautas, con analistas pronosticando, al menos por el momento, una depreciación moderada hacia fin de año.
El cierre del tipo de cambio mayorista fue de $1.492 para la venta, acumulando su segunda jornada consecutiva en alza. Con ello, se posicionó un 24,6% por debajo del límite superior de la banda cambiaria, que se encuentra en $1.858,35.
El equipo económico se esfuerza por evitar que la divisa supere los $1.500 de manera sostenida, principalmente a través de intervenciones en los mercados de futuros y en bonos vinculados al dólar. En el Banco Nación, el valor del dólar se mantiene constante en $1.515.
En el mercado paralelo, el dólar blue experimentó un aumento de $5, ubicándose en $1.540. A su vez, el CCL creció $4,57 alcanzando los $1.589,08, mientras que el MEP avanzó $1,15, posicionándose en $1.526,34.
Para los analistas, el mercado capta un mensaje claro del Banco Central: el dólar mayorista no debe superar los $1.500. Esta intervención plantea un nuevo desafío para el equipo económico: controlar el dólar sin generar una falta de liquidez significativa ni ejercer una presión excesiva sobre las tasas de interés en pesos.
Adicionalmente, el Banco Central de la República Argentina inició agosto con un ritmo más pausado en la acumulación de reservas, con promedios de compra que ascenden a US$ 22 millones diarios, la cifra más baja en una semana completa desde el inicio del programa de acumulación en enero. En lo que va de 2026, la autoridad monetaria ha acumulado más de US$ 13.000 millones, mientras que las reservas internacionales brutas se sostienen cerca de los US$ 50.000 millones.









