La polémica por los dichos presidenciales
El conflicto se originó tras una entrevista televisiva en la que el presidente Javier Milei afirmó ante Luis Majul que su gestión había logrado “pulverizar” la violencia contra la mujer. Estas declaraciones generaron una inmediata y tajante respuesta de Manuela Castañeira, dirigente del Nuevo MAS, quien instó al mandatario a “lavarse la boca con agua y jabón” antes de pronunciar tales palabras.
Castañeira calificó al jefe de Estado como el “responsable ideológico” de los femicidios en Argentina, denunciando que su discurso niega una realidad trágica. Como ejemplo, mencionó el reciente asesinato de una mujer en Mar del Plata, donde la familia habría enfrentado obstáculos incluso para radicar la denuncia, evidenciando, según la dirigente, la desprotección estatal vigente.
Radiografía de la violencia de género
Las cifras oficiales contradicen la visión optimista del Ejecutivo. Según el observatorio «Ahora que sí nos ven», entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2026 se contabilizaron 147 víctimas letales. El desglose revela una problemática sistémica: 119 femicidios directos, 17 vinculados, 7 instigaciones al suicidio y 4 travesticidios o transfemicidios. Estas estadísticas se traducen en una frecuencia aterradora de una muerte violenta cada 25 a 35 horas.
El informe también subraya la vulnerabilidad de las víctimas y la ineficacia de los mecanismos de prevención: solo el 15% de las mujeres asesinadas había logrado realizar una denuncia previa. Además, el peligro reside mayoritariamente en el círculo íntimo, dado que el 64% de los agresores eran parejas o exparejas. El 45,6% de los crímenes ocurrieron en la vivienda de la víctima, un contexto que ha dejado a 145 menores de edad en situación de orfandad.
Reclamo social y activismo
Ante este escenario, la movilización social ha cobrado un nuevo impulso. En junio pasado, el colectivo Ni Una Menos encabezó una marcha masiva hacia la Plaza del Congreso y en las principales ciudades del país. El reclamo central fue la exigencia de políticas públicas efectivas y recursos reales para frenar la escalada de violencia.
La masividad de la convocatoria estuvo fuertemente marcada por la conmoción nacional tras el femicidio de Agostina Vega, una adolescente de 14 años asesinada en Córdoba pocos días antes de la movilización. Este caso se convirtió en un emblema del pedido de justicia y de la urgencia de una respuesta institucional que trascienda los discursos oficiales.









