Solo Empanadas ha presentado otra solicitud de concurso de acreedores, acumulando deudas que superan los $ 1.000 millones. Esta cadena, que se estableció en 1999 y alcanzó fama antes de la era de las redes sociales a través de innovadoras campañas promocionales en semáforos, tiene como objetivo reestructurar su pasivo para evitar la quiebra. El Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N° 11 de General San Martín, bajo la supervisión de Marcelo Escola, ha dado inicio al proceso de concurso preventivo para Divaflo SRL, la empresa propietaria de la marca, según un edicto publicado en el Boletín Oficial de la Provincia de Buenos Aires. Con tres décadas de trayectoria en el sector, la empresa se enfoca en la gestión de cadenas de empanadas y pizzas, además de operar las marcas Morita, Kiosco de Empanadas y Fan de la Pizza, sumando más de 160 puntos de venta en total. Actualmente, según el sitio web de Solo Empanadas, la cadena cuenta con 30 sucursales operativas. En cuanto a los plazos del procedimiento, el edicto indica que el informe individual de la sindicatura será presentado el 27 de octubre, y el informe general el 11 de diciembre. Asimismo, se ha programado una audiencia para el 24 de junio de 2027, a la que se llegará después de la expiración del período de exclusividad, previsto para el 1° de julio del próximo año. Durante este tiempo, la compañía tendrá la oportunidad de formular una oferta a sus acreedores, quienes deberán presentarse para validar sus créditos. De acuerdo con la Central de Deudores del Banco Central, la firma reporta hasta la fecha 231 cheques rechazados, sumando un total de $ 1.032.723.382,18. La mayoría de estas deudas se relacionan con Banco Nación, Banco Provincia, Santander, Galicia, Macro y Supervielle, y tienen un nivel de riesgo medio a alto, clasificado como situaciones 2, 3 y 4. Esta no es la primera vez que la marca inicia un proceso de concurso: en 2009, ya había solicitado la apertura de un concurso, en aquella ocasión con la supervisión de Franquicias Argentinas S.A., la empresa encargada del desarrollo de sus franquicias, que resultó en la declaración de quiebra al año siguiente. Luego de varios años, la marca renació en 2021, en medio de la pandemia, con el relanzamiento de Divaflo, aunque no logró recuperar el auge que había experimentado a finales de los años ’90. La empresa ha apuntado a múltiples factores que han influido en su decisión de solicitar este concurso. La mudanza y ampliación de la planta industrial en Villa Lynch, que implicó una significativa inversión para centralizar y aumentar la capacidad de producción, se realizó con financiamiento a través de créditos bancarios, aumentando la presión sobre su estructura financiera. Además, la disminución de la actividad y del consumo ha afectado las ventas y, por ende, los ingresos. Esto, sumado a elevados costos financieros y a una falta de liquidez, ha generado complicaciones para afrontar los vencimientos. Desde su creación, en el contexto de la crisis de 2001 en el barrio de Belgrano, la marca se popularizó gracias al boca a boca y tuvo un crecimiento acelerado. Para 2004, operaba con 50 franquicias y realizaba exportaciones en contenedores con capacidad para más de 12.000 empanadas hacia diversos países de América Latina.









