En la historia reciente, Francia llegó al torneo como uno de los principales candidatos, con un plantel considerado por muchos como el más talentoso desde su anterior victoria.
En el Mundial de 2018, Francia se alzó con el campeonato al vencer a Croacia 4-2 en una apasionante final disputada en el Estadio Luzhnikí de Moscú. Este triunfo brindó a Francia su segundo título mundial, habiendo logrado el primero 20 años atrás en 1998, cuando fue el país anfitrión.
La gran final, que tuvo lugar en el Estadio Luzhnikí, reunió a miles de aficionados que brindaron su apoyo incondicional a sus respectivas selecciones. Francia se adelantó rápidamente en el marcador con un autogol de Mario Mandžukić, convirtiéndose en el primero en la historia de las finales mundiales. A pesar de que Ivan Perišić logró empatar para Croacia, los goles de Antoine Griezmann, Paul Pogba y Kylian Mbappé establecieron una ventaja considerable para los franceses.
El Estadio Luzhnikí, de una capacidad de 81,000 espectadores, fue testigo de este acontecimiento histórico, ya que fue la primera vez que la Copa del Mundo se celebró en Europa del Este y abarcó dos continentes: Europa y Asia.
El clima variado acompañó el torneo, que se desarrolló en un verano cálido en la mayoría de los partidos. Las controversias surgieron en torno a temas de infraestructura y derechos humanos, aunque se destacó positivamente la construcción de modernos estadios, como el renovado Luzhnikí, que había sido sede de los Juegos Olímpicos de 1980.
Francia se consagró, así, campeona del mundo, destacando la pasión por el fútbol y la cultura del país anfitrión.
La Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018 se grabó en la memoria colectiva no solo por el espectáculo futbolístico, sino también por la implementación del Árbitro Asistente de Video (VAR) por primera vez, un avance concebido para optimizar la precisión en las decisiones arbitrales y que marcó un nuevo camino en el desarrollo del fútbol internacional.
El costo del torneo superó los 14 mil millones de dólares, lo que lo convierte en la segunda Copa del Mundo más costosa de la historia. Además, Harry Kane, delantero de Inglaterra, se destacó como el máximo goleador del torneo con 6 goles, obteniendo la Bota de Oro para su país.









