La empresa comunicó oficialmente su decisión, aunque no proporcionó detalles sobre el futuro laboral de los trabajadores. En su declaración, la compañía expone que ha tomado la decisión de “cerrar por tiempo indeterminado su planta de Concepción del Uruguay debido a los constantes conflictos gremiales que paralizaron sus operaciones generando un quiebre en la cadena de producción avícola de la región”.
El comunicado continúa: “En la planta de Concepción del Uruguay se registraron en los últimos meses medidas sindicales inflexibles y desproporcionadas que afectaron la previsibilidad operativa, con trabajadores en constante paro, trabajo a desgano y un altísimo nivel de ausentismo, lo que comenzó a generar un conflicto en toda la cadena productiva”.
Asimismo, se menciona que “se reportaron actitudes violentas y bloqueo por parte de algunos responsables sindicales hacia los trabajadores que manifestaban su voluntad de trabajar para sostener el funcionamiento de la planta y preservar sus fuentes de trabajo. Luego de agotar todas las instancias posibles de diálogo y ante la imposibilidad de garantizar condiciones mínimas de seguridad para operar, la compañía se vio forzada a tomar la difícil decisión de cerrar la planta por tiempo indeterminado, a la espera de encontrar canales de entendimiento que le permitan continuar con sus operaciones en el futuro”.
La mañana del martes, 26 de mayo, los empleados se encontraron con los accesos de la planta bloqueados con cadenas y candados. En la puerta, un cartel indicaba: “El establecimiento permanecerá cerrado por tiempo indeterminado y hasta nuevo aviso. El directorio”. Algunos trabajadores comentaron: “No puede entrar nadie” y “No nos avisaron nada”.
La crisis en la empresa se había venido reflejando en los últimos meses, cuando se recortaron aproximadamente 400 puestos de trabajo a través de retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas y desvinculaciones. Al mismo tiempo, el volumen de procesamiento se redujo a menos de un tercio de su capacidad habitual.
Fuentes indican que la empresa todavía debe a sus trabajadores el 70% de los salarios correspondientes a la segunda quincena de abril y la totalidad de la primera quincena de mayo. Este miércoles 27, los empleados se congregaron cerca del establecimiento para exigir la reapertura.
La planta de Concepción del Uruguay cuenta con alrededor de 950 empleados. En respuesta a la grave situación de la empresa, Granja Tres Arroyos había acordado previamente con los sindicatos un esquema de trabajo de cuatro días a la semana, donde los lunes no se realizaba la faena y ese día se pagaba al 65% del salario. Este acuerdo buscaba evitar despidos y saldar deudas de sueldos de marzo.
Sin embargo, la empresa también ha enfrentado desafíos laborales, productivos y financieros en años recientes. A comienzos de este año, la planta de La China padeció su mayor paralización desde 2001, con más de diez días sin actividad debido a la falta de pago de salarios, además de deudas por aguinaldos. Este conflicto fue resuelto con la intervención del gobierno provincial, liderada por el gobernador Rogelio Frigerio y el ministro de Gobierno y Trabajo, Manuel Troncoso, quienes mediaron a través de la Secretaría de Trabajo provincial.
En noviembre del año pasado, Granja Tres Arroyos también cerró de manera definitiva su planta en Becar, cercana a Concepción del Uruguay, trasladando a sus 270 empleados a La China. La reducción de operaciones afectó también otras plantas del grupo. En La Lonja, se implementó un esquema de tres días laborables y se pagó el 50% del salario en los días sin actividad, según se reportó.
Recientemente, también se conoció que la planta avícola Wade, anteriormente Cresta Roja y ahora parte del grupo, había detenido su actividad debido a problemas con pagos salariales y cargas financieras. Documentos oficiales revelan que Granja Tres Arroyos acumula cheques rechazados que suman $29,333,390,645, correspondientes a 1,813 documentos impagos.
Sin embargo, la empresa ha negado que la producción se hubiese detenido en Wade, afirmando que el funcionamiento era normal ese día. Respecto al pago de salarios, los representantes de la compañía no emitieron comentarios.
El cierre indefinido de La China se enmarca dentro de una crisis que ha perdurado durante una década de reestructuraciones. En diciembre de 2024, la empresa había solicitado ante la Secretaría de Trabajo nacional un Procedimiento Preventivo de Crisis a raíz del impacto de la influenza aviar y la pérdida de acceso al mercado chino, lo que supuso una pérdida aproximada de 160 millones de dólares.
Esa disminución impactó de manera severa en sus exportaciones, ya que la participación del mercado chino en el total exportado descendió del 33% al 25%, obligando a redirigir productos destinados a ese mercado hacia el consumo local.
Pese a que el expediente fue abierto, nunca llegó a formalizarse a nivel nacional. Desde entonces, la compañía se ha visto forzada a acelerar los recortes: en 2024, cerró la planta de Tristán Suárez y despidió a 200 de sus 270 empleados.
La dirección de la empresa está a cargo de Joaquín de Grazia, hijo del fundador Gaspar De Grazia. Desde 2022, un 34% de la firma pertenece a Tyson Foods, una empresa estadounidense. En medio de la crisis que atraviesa Granja Tres Arroyos, han surgido especulaciones acerca de una posible adquisición total del paquete accionario por parte de la compañía americana, aunque no se ha proporcionado información adicional al respecto.









