Jordania, el próximo rival de Argentina en la última jornada del Grupo J, hace su debut en la Copa del Mundo tras una destacada campaña en las eliminatorias asiáticas. A pesar de estar eliminada luego de perder ante Austria y Argelia, la nación ha generado una historia fascinante por parte de sus apasionados hinchas, que viven la competencia más allá del rendimiento deportivo.
Este emblemático teatro, que data del siglo II y fue erigido por el emperador Antonio Pío, fue diseñado para albergar a 6000 espectadores. Sin embargo, lo que realmente impresiona es la cantidad de aficionados que se agrupan dentro y fuera del recinto para disfrutar en una pantalla gigante de los partidos de su selección.
Durante el partido inaugural contra Austria, miles de jordanos se congregaron a las 7 de la mañana, aunque el resultado fue una derrota por 3-1 en el primer partido de su historia en el Mundial.
El segundo encuentro del Grupo J, programado para las 6 de la mañana, estuvo marcado por un trágico incidente. En las cercanías del teatro, en la Plaza Hachemita, se produjo una avalancha de personas que resultó en la muerte de una joven de 20 años y dejó a otros ocho heridos, quienes fueron trasladados a un hospital en la capital jordana.
Un funcionario local informó: “El personal de emergencia acudió al lugar y trasladó a nueve personas al hospital. Una de ellas luego falleció a causa de sus heridas, mientras que el estado de las otras es estable”.
Las autoridades indicaron que la avalancha ocurrió debido a una excesiva aglomeración de gente, con un estimado de 15 mil personas en los alrededores, cuando el teatro cuenta con una capacidad de seis mil.
El teatro no es ajeno a eventos de relevancia. Originalmente fue edificado para diversas actividades culturales, destacando las musicales, y está estructurado en tres niveles de asientos: las primeras filas eran para la elite, las intermedias para los militares y las superiores para el público general.
Su sólida construcción ha permitido que se mantenga en pie durante siglos, gracias al ingenio romano, que utilizó el valle circundante como soporte. La parte superior fue tallada en la roca y la inferior se asienta sobre arcos abovedados, lo que ha asegurado su conservación incluso tras el terremoto de 1927, que causó daños en una sección del teatro. A mediados del siglo XX, se realizaron obras de restauración que han permitido su aprovechamiento actual como espacio para espectáculos.
Los materiales utilizados en esas obras, como el hormigón, han generado cierto debate en círculos arqueológicos, pero han garantizado que la afición jordanos pueda vivir la experiencia del Mundial en un monumento histórico. A lo largo de los siglos, el teatro ha sido testigo de representaciones culturales, y hoy se convierte en el escenario del deporte más popular del mundo.
La conmoción por la tragedia ocurrida recientemente ha sido palpable en Jordania, donde la participación de la selección nacional en el Mundial 2026 ha generado un entusiasmo sin precedentes. Mientras se llevan a cabo las investigaciones pertinentes, las autoridades evalúan la posibilidad de implementar medidas más estrictas de seguridad y control de aforo antes del partido contra Argentina, que cerrará la participación jordana en este Mundial.









