“Todos los profesionales, equipos asistenciales o instituciones de salud tienen el deber legal y sanitario de notificar cada caso confirmado bajo normas y criterios comunes y extensibles a todas las jurisdicciones del país”, informó el Ministerio de Salud al detallar el alcance de esta iniciativa. Hasta el momento, solo se disponía de datos sobre mortalidad vinculada a estas condiciones, por lo que esta será la primera vez que se recopile información sobre diagnósticos e internaciones, dependiendo en gran medida de la correcta implementación del plan.
Respecto al ACV, la circular establece que la notificación será obligatoria únicamente con un diagnóstico confirmado por el equipo médico correspondiente. Dada su naturaleza de emergencia, es crucial que los servicios de salud se preparen para responder de manera rápida y organizada desde el momento en que surgen los síntomas hasta la llegada del paciente al centro de atención, que debe estar equipado para realizar diagnósticos y tratamientos específicos. El tipo más común de ACV en el país es el isquémico, que se produce cuando un coágulo o una placa aterosclerótica obstruyen una arteria cerebral, interrumpiendo el flujo sanguíneo. Por otro lado, el ACV hemorrágico ocurre cuando una arteria cerebral se rompe.
El tiempo de respuesta del sistema de salud es crítico y se mide en segundos y minutos. Especialistas estiman que cada minuto de demora implica la pérdida de alrededor de 2 millones de neuronas, lo que equivale a un envejecimiento acumulado de entre tres y seis años.
“Se estima que el 70% de los ACV son isquémicos y que la intervención con terapias de reperfusión en las primeras 4,5 horas puede reducir en un 28% las secuelas neurológicas. Contar con información precisa sobre los tiempos de atención y el acceso a estas terapias permitirá identificar oportunidades para mejorar la respuesta del sistema y generar un seguimiento estandarizado y continuo del diagnóstico y tratamiento”, mencionaron desde el Ministerio de Salud.
La notificación abarcará diagnósticos confirmados de acuerdo a los criterios clínicos y epidemiológicos que se detallan en la circular. “La vigilancia permitirá estimar con mayor precisión la incidencia a nivel nacional y jurisdiccional, caracterizar el perfil de los afectados, evaluar el uso de Unidades de ACV y medir indicadores como la mortalidad intrahospitalaria y la alta discapacidad”, indicaron. Agregaron que esto también facilitará identificar áreas de mejora en la organización de la red asistencial y orientar la planificación de recursos humanos, tecnológicos y financieros.
En mayo pasado, durante la inauguración del VII Encuentro Ministerial de América Latina de la Alianza Mundial contra el ACV, se anunció el lanzamiento de un programa nacional para optimizar la atención en este ámbito, que hasta ese momento carecía de criterios unificados. El titular de salud, Mario Lugones, estimó la cantidad de casos anuales en más de 50.000, con al menos ocho de cada diez pacientes mayores de 75 años. Entre los beneficiarios de PAMI, se proyectaron alrededor de 25.000 ACV anuales, y según estadísticas vitales en Argentina, esta condición representa la segunda causa de muerte en la población adulta y la tercera en el ámbito general entre las enfermedades del sistema circulatorio.
“El tiempo es cerebro”, afirmó Pedro Lylyk, experto en neurocirugía endovascular y director de un instituto médico. “La notificación obligatoria del ACV es vital para asignar recursos, entender lo que sucede y contar con estadísticas y métricas comparables”, agregó.
En cuanto a la insuficiencia cardíaca, que es la principal causa de muerte en el país, se produce cuando el corazón pierde la capacidad de bombear sangre de manera eficiente. A diferencia del ACV, los centros de salud deberán reportar las hospitalizaciones y reinternaciones relacionadas con descompensaciones.
Este registro permitirá conocer la incidencia y prevalencia de la enfermedad, identificar patrones de reinternación y evaluar la calidad de atención para detectar oportunidades de mejora. También contribuirá al seguimiento de los pacientes y a la adherencia a los tratamientos, factores clave para prevenir nuevas descompensaciones y hospitalizaciones.
Datos oficiales indican que entre 60 y 90 argentinos padecen insuficiencia cardíaca, superando el 10% de la población mayor de 65 años. En 2024, se registraron 26.404 muertes a causa de esta enfermedad, y las reinternaciones alcanzan aproximadamente el 15% a los 30 días y el 50% a los seis meses.
Desde el Ministerio de Salud señalaron que el 70% de los costos asociados con la atención de la insuficiencia cardíaca provienen de las hospitalizaciones, lo que resalta la importancia del seguimiento y la prevención.
Sebastián Galdeano, vicepresidente de una organización de cardiología, calificó la decisión como “muy buena”. “Nos permitirá crear un mapa del país que refleje la incidencia, prevalencia y tratamientos de estas patologías. Así, contaremos con datos propios y podremos atender mejor a nuestros pacientes”, comentó Galdeano.
Manifestó que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de morbilidad y mortalidad a nivel mundial, no solo en Argentina, y que sus complicaciones incluyen ACV, insuficiencia cardíaca, infartos y muerte. “Cuando se diagnostican, suele ser demasiado tarde. Es crucial abordar los factores de riesgo que predisponen a estas enfermedades”, añadió.
Mencionó la hipertensión, dislipemias, diabetes y sobrepeso como factores de riesgo, mientras que citó el tabaquismo, el estrés crónico, la falta de sueño y la mala alimentación como conductas de riesgo.
También destacó que, aunque hay factores incontrolables como la edad y antecedentes familiares, la promoción de hábitos saludables y chequeos médicos regulares son fundamentales para mantener una buena salud cardiovascular.
A pesar de las expectativas, persisten dudas respecto a la implementación, como ocurre con otras enfermedades en el listado de vigilancia. La carga de datos varía entre las regiones por múltiples limitaciones, incluida la falta de personal.
“Aunque hoy existen datos sobre ACV e insuficiencia cardíaca por provincias, es necesario tener cifras a nivel nacional, lo que sería de gran valor para cambiar nuestra realidad”, concluyó Galdeano.
Enrique Fairman, jefe de cardiología en varias clínicas, mencionó que la prevalencia de la insuficiencia cardíaca ha aumentado y que es una condición que afecta mayormente a las personas mayores. Consideró positiva la obligatoriedad de su notificación. “El desafío radica en el diagnóstico temprano, ya que muchos pacientes son derivados a urgencias en estado avanzado. Necesitamos mejores herramientas para que los pacientes con insuficiencia cardíaca lleven una vida más prolongada y de calidad.”









