Estas imágenes, donde se puede ver el apodo “Nito” escrito sobre el postre, se hicieron virales tras ser publicadas en Facebook por la madre del niño y esposa del festejado. Posteriormente, frente a la fuerte reacción negativa de los usuarios, decidió ocultar el rostro del menor.
La exhibición de estos símbolos de odio está prohibida por ley en Argentina, si se considera un acto que incita al odio, la hostilidad o la propaganda basada en la superioridad racial.
La Ley Nacional N° 23.592 (Ley de Actos Discriminatorios) establece penas de uno a tres años de prisión para aquellos que inciten o fomenten la persecución o el odio hacia individuos o grupos por motivos de raza, religión, nacionalidad o creencias políticas.
“Serán reprimidos con prisión de un mes a tres años los que participen en una organización o realicen propaganda basándose en ideas o teorías de superioridad de una raza o de un grupo de personas de determinada religión, origen étnico o color, que tengan por objeto la justificación o promoción de la discriminación racial o religiosa en cualquier forma”, establece la normativa.
Adicionalmente, el artículo 3° indica: “En igual pena incurrirán quienes por cualquier medio alienten o inciten a la persecución o el odio contra una persona o grupos de personas a causa de su raza, religión, nacionalidad o ideas políticas”.
En un contexto diferente, en 2017, una investigación arqueológica liderada por expertos del Conicet en la selva misionera reveló información sobre el enigmático complejo de Teyú Cuaré, ubicado a más de 60 kilómetros de Oberá.
Lo que comenzó como un rumor local se transformó en la confirmación de una estructura construida específicamente para servir de refugio a nazis, caracterizada por un estilo europeo y sistemas urbanos que contrastan fuertemente con el entorno selvático de San Ignacio.
Este sitio, que adquirió relevancia internacional en 2015, se destaca por sus imponentes muros de piedra de cinco metros de altura y su compleja infraestructura oculta.
Los hallazgos materiales encontrados en el búnker son contundentes: monedas de la Alemania nazi y de países ocupados acuñadas entre 1938 y 1942, así como objetos de lujo importados de Alemania y un inusual cinturón del ejército franquista, lo que refuerza la teoría de una ocupación relacionada con el régimen nacionalsocialista.
Según las evidencias arqueológicas, el refugio fue construido entre 1944 y 1945 en una zona que permaneció inaccesible y no figuraba en ningún mapa oficial hasta el año 2000, lo que demuestra una planificación estratégica para mantenerlo en total secreto.
Tras años de análisis científico, este hallazgo se presenta como uno de los vestigios más significativos de la presencia nazi en América Latina.









