Tras días de intercambios entre ambos lados, se optó por una desescalada. Desde Brasil, se resolvió aprobar el regreso del embajador argentino Julio Bitelli, mientras que el Gobierno argentino optó por suavizar el tono de sus declaraciones.
No ha habido llamados a la reconciliación ni decisiones formales de ambos gobiernos para calmar la situación; simplemente, las circunstancias económicas han llevado a ambos países a buscar que la crisis se resuelva pronto. Argentina y Brasil dependen mutuamente desde un prisma comercial.
Pese a esta realidad, el Gobierno argentino mantiene la esperanza de que Flávio Bolsonaro resulte electo, lo que minimizaría los efectos negativos de un conflicto con Lula, quien podría verse como un mandatario “a punto de salir”. De este modo, aunque no es su plan actual, Milei podría reanudar sus críticas hacia el presidente brasileño si las circunstancias lo requieren.
Según proyecciones de consultoras y datos del Indec, se espera que Argentina cierre 2026 con exportaciones a Brasil entre US$ 12.000 millones y US$ 12.500 millones, mientras que las importaciones se estiman entre US$ 14.000 millones y US$ 15.000 millones. Esto indica que el comercio total con Brasil representará entre el 15% y el 17% del comercio exterior argentino, consolidando a Brasil como su principal socio comercial. Se anticipa un saldo comercial negativo para Argentina, con un déficit cercano a los US$ 2.000 millones, aunque se espera una desaceleración respecto a los casi US$ 3.000 millones de déficit proyectado para 2025.
Por su parte, Brasil también presenta cifras relevantes. La Secretaría de Comercio Exterior de Brasil estima que Argentina representa entre el 4% y el 5% de sus exportaciones totales y aproximadamente el 5% de sus importaciones, posicionándose como su tercer o cuarto socio comercial detrás de grandes economías como China y Estados Unidos. Argentina se destaca como el principal destino de las exportaciones industriales brasileñas.
Representantes de la Cámara de Comercio, Industria y Servicio Argentino-Brasileña (Cambras) han minimizado la situación, atribuyéndola a “ruido político”, asegurando que no ha afectado las relaciones comerciales. Mariana Camino, vicepresidenta de Cambras, sostuvo: “Esto no daña la agenda institucional ni de negocios; son relaciones comerciales que llevan 200 años y son muy sólidas, que no se rompen por un conflicto dialéctico. No es la primera vez que hay ruido político; ya pasó con otros gobiernos. Son dos presidentes con mucha personalidad y ambos están en un momento político especial”. Camino subrayó que “no vemos impacto en los negocios en sí”.
El analista en Comercio Exterior Marcelo Elizondo también coincide en que no habrá repercusiones económicas, aunque anticipa un impacto político. “Posiblemente se mantenga la frialdad entre los gobiernos, pero las dinámicas entre los países continuarán. Las reformas implementadas por Argentina están beneficiando la relación con Brasil”.
Desde el ámbito político, se destaca que cualquier alteración en esta alianza podría repercutir en la economía. “De la relación con Brasil dependen miles de PYMES, industrias y empleos vinculados con quien es nuestro principal socio comercial en la actualidad”, advirtieron desde el Frente Renovador, subrayando el “costo económico concreto” que sufrirían las PYMES.









