El ciervo de los pantanos, una especie representativa de la fauna argentina, ha logrado una nueva oportunidad tras ser rescatado en condiciones críticas en la autopista Panamericana, cerca de Otamendi, el pasado mes de junio. El macho adulto, conocido como “Lalo” tras una votación pública, fue encontrado con lesiones que llevaron a una infección, lo que hizo necesario activar un complicado protocolo de rescate. Según se ha informado desde el Gobierno nacional, el animal fue trasladado al Hospital Veterinario de la Fundación Temaikèn, donde recibió atención médica especializada y se realizaron múltiples estudios clínicos y diagnósticos para garantizar su sobrevivencia. El proceso de recuperación de Lalo fue minucioso y extenso, ya que, después de las intervenciones iniciales para estabilizar su salud, el equipo veterinario centró su atención en curar la infección y rehabilitar al ciervo para que pudiera retomar sus comportamientos naturales. Esta labor se llevó a cabo en el Centro de Recuperación de Especies de la fundación, con monitoreos continuos que permitieron que el ejemplar alcanzara las condiciones necesarias para su reinserción definitiva en su hábitat. El rescate fue posible gracias a la colaboración de diversas entidades, donde la alerta inicial de un ciudadano permitió que guardaparques del Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, la Mesa de Enlace de Campana y expertos del Comité Científico-Técnico coordinaran la asistencia. Este comité, compuesto por miembros del Ministerio de Ambiente de la provincia, el INTA, la UBA y el CONICET, entre otros, demostró la efectividad de trabajar en conjunto para la conservación de especies amenazadas. Antes de su liberación, el ciervo fue equipado con un collar satelital proporcionado por Proyecto Pantano, lo que permitirá rastrear sus movimientos y evaluar su adaptación al entorno natural. El ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus) es el mayor cérvido de Sudamérica y encuentra uno de sus principales refugios en el Delta del Paraná. Sin embargo, su situación es crítica: la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM) lo clasifica como una especie en peligro de extinción. Las principales amenazas que enfrenta incluyen la destrucción de su hábitat, la caza furtiva, las enfermedades transmitidas por animales domésticos y los atropellamientos en rutas que cruzan zonas productivas. En la Provincia de Buenos Aires, esta especie goza de la máxima protección legal, habiendo sido declarada Monumento Natural Provincial bajo la ley 12.209. Con la liberación de Lalo, las autoridades reafirman su compromiso de preservar la biodiversidad regional en un área protegida, donde, gracias a estos esfuerzos colectivos, la población de ciervos muestra signos alentadores de recuperación.









