La provocativa celebración desató una pelea entre los futbolistas de ambos equipos, que se extendió durante varios minutos. Varios miembros del Ciclón, incluyendo a Emiliano Amor, Nicolás Tripichio y Orlando Gill, se acercaron a confrontar a Caicedo.
Por el lado de Huracán, sus jugadores acudieron en defensa de su compañero, generando un tumulto que requirió la intervención del árbitro Darío Herrera, quien intentó separar a los involucrados.
Durante este episodio, Gill se enfrentó a Lucas Blondel y le propinó un cabezazo en el rostro. El defensor de Huracán cayó al césped, tomándose la cara en el proceso. Inicialmente, el árbitro no advirtió la agresión y amonestó al arquero, pero tras la revisión en el VAR por parte de Lucas Novelli, se decidió cambiar la tarjeta a roja para Gill por la agresión.
La tensión persiguió al encuentro, ya que para contener la situación, el entrenador Diego Martínez optó por reemplazar a Caicedo inmediatamente después del incidente, introduciendo a Ignacio Pussetto en su lugar. Sin embargo, el ecuatoriano también recibió una tarjeta amarilla por su celebración.
El conflicto no concluyó allí. Después del pitazo final, Caicedo fue escoltado rápidamente hacia los vestuarios mientras persistía el enojo de los jugadores de San Lorenzo, algunos de los cuales intentaron seguir al delantero, aún molestos por su celebración.
Una vez que los ánimos se calmaron, Caicedo ofreció una disculpa pública por sus acciones dentro del campo. “Quiero manifestarme públicamente por el acto que tuve. Los que me conocen saben que no es característico en mí y que busco jugar con tranquilidad. Fue un momento de euforia. Me gusta competir y jugar, así que no me sentó bien”, indicó el delantero, tratando de cerrar así un episodio cargado de emociones.









