En el pasado, la mayoría de las empresas en Argentina se adherían a una estrategia de beneficios que se limitaba a ofrecer “prepaga + caja navideña”. Este enfoque era casi uniforme, sin considerar factores como la edad, la posición o los intereses individuales de los empleados, lo que hacía que todos recibieran la misma oferta. Sin embargo, este modelo ha comenzado a quedar obsoleto. La llegada de nuevas modalidades laborales, la coexistencia de diferentes generaciones en el entorno laboral y la competencia por atraer talento han llevado a las empresas a reevaluar sus políticas de beneficios. En la actualidad, la discusión se centra en la relevancia de la inversión en beneficios para los empleados en lugar de simplemente el monto invertido. Según estudios sectoriales, alrededor del 90% de las empresas considera que los beneficios personalizados son efectivos para fomentar la lealtad de los colaboradores, aunque solo un tercio ha implementado modelos flexibles. La tecnología ha jugado un papel crucial en este cambio. Las plataformas digitales permiten gestionar descuentos, experiencias, tarjetas regalo, programas de bienestar y capacitaciones de manera segmentada, brindando a cada empleado la oportunidad de elegir lo que más valor le aporta. Así, el enfoque ya no es sólo entregar un obsequio, sino desarrollar una propuesta que se adapte a diversas etapas de la vida profesional y personal. 1. La caja navideña ha perdido su relevancia A lo largo de muchos años, la política de beneficios corporativos se basaba en una regla sencilla: un regalo navideño para todos y algún detalle en ocasiones especiales. Hoy, las empresas buscan mantener el contacto con sus empleados durante todo el año. Cumpleaños, aniversarios laborales, nacimientos, casamientos y celebraciones como el Día de la Madre y del Padre se han sumado a una lista creciente de momentos para reconocer a los equipos. Las cifras indican este cambio. Las prácticas de regalar por cumpleaños, Navidad y otras fechas especiales se han afianzado, y los días libres por cumpleaños y otras formas de reconocimiento adquieren mayor relevancia. “Las empresas buscan construir una relación a lo largo del año y no solo aparecer en diciembre”, dijo el entrevistado, socio de Bonda, una plataforma digital de programas de beneficios corporativos, que recientemente presentó su Informe de Beneficios Corporativos, el cual identifica los cambios en las políticas de beneficios de recursos humanos. 2. De los beneficios universales a la personalización La principal transformación consiste en que ya no todos reciben lo mismo. Las empresas han comenzado a adoptar esquemas flexibles que permiten a cada empleado decidir cómo utilizar un presupuesto determinado. Algunos prefieren gimnasios o actividades deportivas, mientras que otros optan por cine, gastronomía, espectáculos o actividades de bienestar. “Lo más importante es entender quién es nuestra audiencia. En una misma compañía coexisten distintos perfiles y generaciones con necesidades diversas”, afirmó el cofundador de Bonda. Este cambio responde a una realidad clara: en una misma organización pueden convivir jóvenes en su primer empleo, padres con hijos pequeños, trabajadores cercanos a la jubilación y ejecutivos con demandas completamente distintas. La lógica de beneficios únicos ha perdido efectividad. 3. La digitalización ha transformado la forma de obsequiar La llegada de la digitalización ha simplificado la gestión de beneficios, permitiendo una segmentación más efectiva. Las plataformas especializadas han remplazado buena parte de la logística asociada a los regalos físicos, habilitando sistemas en los que cada individuo puede seleccionar la opción que mayor valor le otorga. Las tarjetas regalo, los programas de puntos, los descuentos personalizados y las experiencias digitales se han integrado a una oferta cada vez más completa. Casi la mitad de las empresas ya utiliza herramientas tecnológicas para la gestión y comunicación de beneficios, y un grupo importante está considerando adoptarlas. “La tecnología hoy permite ofrecer una propuesta de valor que se ajusta a las diferentes poblaciones dentro de una misma organización”, explicó el entrevistado. 4. Beneficios con impacto en el presente A pesar del aumento de experiencias y propuestas de bienestar, la situación económica sigue teniendo un impacto significativo. Los beneficios relacionados con el consumo cotidiano son altamente demandados. Descuentos en supermercados, combustible, farmacias, préstamos, subsidios y programas de puntos are algunos de los más valorados por su efecto inmediato en la economía diaria. En un contexto de tensiones económicas, el apoyo financiero vuelve a ser fundamental. “Cuando un beneficio impacta en el bolsillo de las personas, mejora su capacidad económica. En tiempos de incertidumbre, los beneficios que asumen un costo son populares, pero aquellos que generan ahorro son los más solicitados”, recalcaron en Bonda. 5. La experiencia como valor agregado Las empresas están buscando que los beneficios actúen como herramientas de fidelización y fortalecimiento de su marca como empleadores. El objetivo es que los colaboradores sientan que la organización comprende sus preferencias y les permite decidir. Aunque el salario sigue siendo un factor crucial, ya no es suficiente para justificar por qué un individuo opta por mantenerse en una empresa. Los beneficios han pasado a ser parte de una propuesta de valor más amplia que incluye aspectos de bienestar, desarrollo profesional y reconocimiento. “Hoy no se trata tanto de ofrecer más, sino de optimizar nuestra propuesta de valor”, concluyó el entrevistado.










