La desregulación de las tasas mínimas para los depósitos tuvo un impacto profundo en el mercado, puesto que cada entidad financiera establece el interés que ofrecerá a sus usuarios, resultando en variaciones en el rendimiento entre los diferentes bancos.
Los cálculos se fundamentan en las tasas publicadas por el Banco Nación en el mes de junio. Adicionalmente, el rendimiento varía según la modalidad seleccionada para constituir el plazo fijo, dado que el banco ofrece tasas diferentes para operaciones presenciales y digitales.
El Banco Nación propone una Tasa Nominal Anual (TNA) del 15,50% para los depósitos realizados en sucursales y una TNA del 19% para los plazos fijos contratados a través de home banking u otros canales digitales. Con esas tasas, el capital necesario para generar una renta de alrededor de $50.000 se eleva a $4.000.000. En la modalidad presencial, esta inversión produce una ganancia de $50.985 al finalizar el período de 30 días.
La opción de depósito por medios electrónicos produce un rendimiento aún mayor. Con la misma inversión de $4.000.000, el ahorrista recibe $62.465 al término del plazo.
La diferencia entre estas modalidades supera los $11.000 en un solo mes. Esta brecha es la que motiva a muchos clientes a optar por realizar la operación a través de home banking, ya que las entidades ofrecen mejores tasas en el ámbito digital, dado que estas operaciones presentan menores costos operativos para los bancos.
El funcionamiento del plazo fijo es bastante sencillo. El cliente deposita una cantidad de dinero durante un período estipulado, que generalmente es de 30 días, y la entidad financiera abona un interés previamente acordado. La tasa se mantiene constante durante toda la vigencia del depósito, lo que permite saber desde el inicio cuánto se percibirá al vencimiento.
No obstante, el plazo fijo presenta una limitación importante: el capital queda inmovilizado durante el tiempo acordado y no se puede retirar antes del vencimiento sin perder los beneficios acordados, a excepción de algunos productos específicos.
Cada entidad financiera determina el rendimiento que ofrece para los plazos fijos tradicionales, lo que genera disparidades entre las tasas disponibles para los ahorristas.
Los porcentajes actuales son los siguientes:
El plazo fijo UVA ajusta el capital depositado de acuerdo con la inflación. Para ello, el dinero se convierte en Unidades de Valor Adquisitivo (UVA), que se actualizan diariamente a través del índice CER. La mayoría de los bancos también añade un interés adicional sobre esta actualización. Esta modalidad suele ser atractiva cuando las proyecciones de inflación son superiores a la tasa ofrecida por un plazo fijo convencional.
La duración mínima es la principal diferencia entre ambas opciones. El plazo fijo UVA generalmente requiere una permanencia de 180 días, aunque algunas entidades permiten constituirlo a 90 días, a diferencia de los 30 días del plazo fijo tradicional que mantiene una tasa fija desde el inicio de la operación, permitiendo así conocer de antemano el monto que se cobrará al vencimiento.









