“Yo vengo a estar a derecho, a responder ante la sociedad, ante la Justicia por lo que he cometido”, aseguró Manzanares, uno de los imputados en un proceso que incluye como principales acusados a la expresidenta Cristina Kirchner y a su hijo Máximo.
El contador manifestó que estaba listo para enfrentar el debate oral, programado para comenzar a las 10 frente al Tribunal Oral Federal 5. “Estoy muy bien, preparado, es algo que estaba esperando hace muchos años”, expresó al arribar al edificio judicial.
Además, expresó su disposición a aceptar la decisión que tomen los jueces respecto a su situación. “Vengo a recibir mi sentencia en el momento que corresponda. Yo necesito cerrar este capítulo de mi vida”, añadió.
En conversaciones con los periodistas, Manzanares relacionó su arrepentimiento con el descubrimiento de los hechos en cuestión. Se cuestionó qué habría sucedido si las maniobras no hubieran sido denunciadas. “Tengo un arrepentimiento profundo, pero siempre me pregunto qué hubiera pasado si no hubieran existido las denuncias, el descubrimiento de los hechos. Por suerte ocurrió. Puedo sanar, que es lo que más me importa”, manifestó.
Al ser consultado sobre el empresario Lázaro Báez, otro acusado, evitó pronunciarse sobre su situación o cómo enfrenta el proceso. “Yo no puedo ponerme en la mente de otras personas, solamente puedo hablar desde mi perspectiva”, dijo.
Manzanares también negó tener miedo y se refirió al sufrimiento que, según él, hacarregado durante un largo tiempo. “¿Miedo? No, al contrario”, respondió. Luego añadió: “Pero la cruz yo la vengo llevando hace rato”.
El contador forma parte de un grupo de acusados que incluye empresarios, administradores y otros profesionales a quienes se les asigna distintos niveles de participación en las operaciones investigadas.
El juicio se desarrolla en la Sala AMIA de Comodoro Py, bajo la supervisión de los jueces José Antonio Michilini, Adriana Palliotti y Fernando Machado Pelloni. La acusación sostiene que las sociedades hoteleras e inmobiliarias de la familia Kirchner fueron explotadas para desviar fondos de origen ilícito hacia su patrimonio.
En lo que respecta a Los Sauces, Cristina Kirchner enfrenta cargos por liderar una asociación ilícita y por lavado de activos. A Máximo se le atribuye el rol de organizador de dicha asociación, además de participar en el lavado de dinero. En el caso de Hotesur, ambos enfrentan principalmente acusaciones por lavado, evitando la reiteración de cargos por asociación ilícita para eludir un doble juzgamiento.
Entre las operaciones bajo examen se encuentra el pago de Valle Mitre, una firma vinculada a Báez. Según la acusación, esta empresa desembolsó más de $28 millones entre 2008 y 2015 a Hotesur por la utilización de habitaciones y servicios de los hoteles Alto Calafate y Las Dunas, los cuales, según los fiscales, no correspondían a un uso real.
Además, entre los acusados se incluyen a Martín Báez, Cristóbal López y Fabián De Sousa. En el caso de los titulares del Grupo Indalo, las acusaciones se centran en los pagos realizados a Los Sauces a través de sus sociedades. Florencia Kirchner fue excluida del proceso tras un sobreseimiento firme.
Ambos expedientes llegan al debate unificado después de que la Cámara Federal de Casación Penal revocara la decisión anterior de juzgarlos por separado. Los jueces Daniel Petrone y Diego Barroetaveña aceptaron los recursos presentados por la fiscalía y la Unidad de Información Financiera, mientras que Alejandro Slokar disintió. Para evitar nuevas demoras, el tribunal permitió a los imputados participar por videoconferencia durante la lectura de los requerimientos de elevación a juicio. Esta autorización es exclusiva para esta instancia, ya que las siguientes audiencias serán presenciales y los abogados defensores deberán estar presentes desde el inicio.










