El neurólogo Conrado Estol ha propuesto un enfoque innovador en la medicina actual al considerar el envejecimiento como una patología susceptible de tratamiento. “Debemos entender que el envejecimiento es una enfermedad y que puede ser curada”, aseguró. Estol mencionó que ya se están realizando investigaciones orientadas a frenar este proceso. Para él, es fundamental ir más allá de la concepción tradicional de la salud como simplemente la ausencia de enfermedades y comenzar a verlo como un estado activo de bienestar que requiere decisiones conscientes día a día: “Dejemos de lado la idea de la edad, no pensemos en 90, 80 o 50 años; pensemos en un ser humano que disfruta de la vida cotidianamente. Debe estar bien físicamente, bien cognitivamente, y eso le permitirá alcanzar bienestar y felicidad”. En esta misma línea, añadió que “la salud no es solo la ausencia de enfermedad, es mucho más que eso”. Al ser interrogado sobre el papel de la herencia en la salud, Estol actualizó la comprensión científica al respecto. “Históricamente se creía que la genética influía en un 20-25%. Sin embargo, un estudio reciente indica que, al eliminar factores como accidentes e infecciones que no reflejan la información genética de una persona, la genética tiene un impacto más cercano al 50% en la vida de un individuo”, explicó. Según el especialista, este dato no debería causar desánimo, sino que debería empoderar a las personas, ya que el porcentaje restante depende de los hábitos que pueden modificar la expresión genética a lo largo de los años. La propuesta de Estol para lograr una longevidad saludable se basa en varios fundamentos: una alimentación rica en fibra, ejercicio regular, relaciones sociales sólidas y un adecuado manejo del estrés. “Consumir fibra y evitar los alimentos ultraprocesados ya son dos logros importantes. Los estudios han demostrado que una dieta alta en ultraprocesados puede alterar el equilibrio de la microbiota intestinal y, a su vez, afectar la función cerebral”, recomendó. Sobre el estrés crónico, el especialista advirtió que su efecto es devastador, ya que acelera el deterioro cognitivo y físico, y por ello sugirió practicar técnicas de meditación y mindfulness como herramientas eficaces para bloquear estímulos externos disruptivos: “La meditación definitivamente marca la diferencia”, enfatizó. Además, subrayó la relevancia de mantener relaciones interpersonales: “La investigación sobre la importancia de los vínculos ha sido extensa y es fundamental. En un estudio relevante, se determinó que los vínculos son el mayor predictor de la expectativa de vida y la felicidad”. Para ejemplificar su punto, comentó: “Si tengo una invitación y no tengo ganas de asistir, ni tiempo, aún así debo ir. Siempre habrá algo positivo que obtener de ese encuentro”.










