El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, protagonizó un enfático y contundente embate contra la política económica implementada por el Gobierno nacional, liderado por el presidente Javier Milei. Con una vehemencia notoria, el mandatario bonaerense aseveró categóricamente que “la actividad económica está destruida” en vastas extensiones del territorio nacional, reflejando una profunda preocupación por el rumbo del país.Un Diagnóstico Lapidario de la Recesión
En el transcurso de una reciente entrevista, Kicillof no solo elevó una severa advertencia, sino que también ofreció un diagnóstico lapidario sobre los efectos devastadores que, a su entender, la actual recesión económica está generando sobre pilares fundamentales de la estructura productiva argentina: el comercio, la industria y el consumo interno. Su conclusión fue terminante: “No hay actividad económica que vaya bien”, un reflejo del sombrío panorama que, según su análisis, atraviesan la mayoría de los sectores.
El gobernador dibujó una imagen crítica y desalentadora para el grueso de los sectores productivos. Sostuvo con firmeza que el programa de ajuste fiscal y de shock a nivel nacional está impactando de manera brutal y sin precedentes tanto en el ámbito público como en el crucial sector privado. Profundizando su análisis del mercado interno, remarcó con énfasis que “Toda la actividad comercial, minorista y mayorista, está destruida”. Esta descripción ilustra la parálisis y el deterioro acelerado que sufre la cadena de valor a raíz de la estrepitosa y sostenida caída del consumo masivo y la demanda agregada.La “Espiral de Ajuste Permanente” y el Ciclo Vicioso
Kicillof dirigió sus críticas más agudas directamente hacia la naturaleza y la lógica del ajuste nacional, asegurando que el plan económico del Gobierno de Javier Milei ha desencadenado lo que describió como una “espiral de ajuste permanente”.
Según su detallada explicación, esta dinámica perversa y auto-destructiva se alimenta de varios factores interconectados:
Merma de los salarios reales: La pérdida de poder adquisitivo de los ingresos de los trabajadores.
Interrupción casi total de la obra pública: El freno drástico a la inversión estatal, que es un motor clave para el empleo y la actividad en múltiples provincias.
Disminución del consumo: La retracción de la demanda como consecuencia directa de los puntos anteriores.
Estos factores, en conjunto, provocan una menor recaudación impositiva por la caída de la actividad económica. Esta abrupta caída en los ingresos fiscales, a su vez, es utilizada por el Gobierno como argumento y justificación para ejecutar nuevos y más profundos recortes, configurando un peligroso ciclo vicioso. “El ajuste se muerde la cola”, fue la metáfora que empleó Kicillof para graficar la naturaleza supuestamente auto-destructiva de las políticas actuales, donde el remedio agrava la enfermedad.Sacrificio de Áreas Sensibles y Esenciales
Además, el gobernador bonaerense cuestionó severamente la persistencia y la obstinación del Gobierno en profundizar estas políticas de recorte, a pesar del evidente y creciente deterioro social y económico que se observa en todo el país. “Siguen cortando y ajustando más”, lamentó, señalando con particular preocupación las medidas de austeridad aplicadas sobre áreas consideradas sensibles y esenciales para el bienestar y el desarrollo futuro de la población.
Entre las áreas que, según su visión, están siendo sacrificadas en el altar de la austeridad fiscal y el déficit cero, se destacan:
Salud Pública: Reducción de presupuestos y programas esenciales.
Educación: Impacto en el sistema educativo en todos sus niveles.
Promoción de la Ciencia y la Tecnología: El desfinanciamiento de instituciones clave para la innovación.
Asistencia a Personas con Discapacidad: Recortes en subsidios y programas de apoyo vital.
Destrucción del Tejido Productivo y Amenaza a las PyMEs
Finalmente, el mandatario provincial dedicó una parte significativa de su intervención a analizar el impacto directo y dramático del modelo económico sobre la producción, el empleo formal y la estructura empresarial argentina. Aludió a la crítica situación que atraviesan sectores clave, afirmando que las políticas implementadas están “destruyendo el tejido industrial y comercial” del país.
Mencionó ejemplos concretos de industrias fuertemente afectadas por la recesión y la apertura importadora, tales como:
Sector Textil: Con caída de ventas y despidos.
Actividad Metalmecánica: Reflejando el freno en la inversión.
Industria Automotriz: Afectada por la contracción del mercado interno y la caída de las exportaciones a la región.
Turismo: Un sector que, pese a la coyuntura, también experimenta retracción.
Explicó que un número creciente de empresas, abarcando tanto grandes corporaciones como, con especial preocupación, las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) —motor fundamental del empleo—, están enfrentando severas dificultades financieras y riesgos concretos de quiebra o cierre definitivo. Esta situación se debe a la abrupta y sostenida caída en los volúmenes de ventas, la contracción de la demanda interna y el consecuente cese de la producción. Kicillof enfatizó que la continuidad de estas políticas amenaza con desmantelar la base productiva nacional construida durante años.









