El Ministerio de Economía dispuso una desaceleración en el ritmo de actualización de las tarifas de los servicios públicos regulados a nivel nacional para noviembre. Mediante una mayor inyección de recursos fiscales, la conducción económica resolvió preservar coberturas más amplias en electricidad y gas natural, al tiempo que acordó congelar temporalmente los boletos en los servicios de colectivos interjurisdiccionales del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) con el fin de evitar presiones adicionales sobre los índices de precios y aliviar el impacto del ajuste sobre los ingresos familiares.
Por tercer mes consecutivo, la administración nacional postergó la aplicación estricta del cronograma original de reducción de los Subsidios Energéticos Focalizados. El plan inicial proyectaba retrotraer para esta altura del año la asistencia estatal al 55% sobre un consumo tope de 150 kilovatios-hora (kWh). En cambio, se determinó mantener la cobertura en un 75% para la electricidad —con un bloque subsidiado de 200 kWh en casi todo el país, ampliado en las provincias del norte— y en 74,25% para el consumo base de gas, variable según la región.
Con este esquema de mayor absorción del costo por parte del erario público, las adecuaciones tarifarias resultaron menores a las previstas contractualmente. En el AMBA, las facturas eléctricas experimentarán un incremento promedio del 3,57%, mientras que el servicio de gas por redes subirá un 2,17% a nivel general. La excepción se registrará en la región patagónica, donde la reducción de los esquemas especiales por zona fría implicará un ajuste extraordinario y por única vez de alrededor del 32% en la distribución domiciliaria.
En materia de transporte, la cartera económica pactó con las cámaras empresariales del sector un refuerzo en los desembolsos para solventar las operaciones de las líneas de colectivos que conectan la Capital Federal con el conurbano bonaerense cruzando la avenida General Paz y el Riachuelo. La medida apunta a sostener congelados los cuadros tarifarios bajo jurisdicción nacional, aun cuando persisten pasivos comerciales pendientes por cerca de 130.000 millones de pesos entre el sistema automotor y las líneas ferroviarias.
La calibración del gasto refleja la búsqueda de un equilibrio constante entre la preservación del superávit fiscal y la contención de la conflictividad social. En el acumulado de los primeros diez meses del año, las partidas destinadas a subsidios energéticos registraron una suba real del 8% interanual —alcanzando los 5,6 billones de pesos por el encarecimiento de los costos de generación y la importación de combustibles—, contraparte compensada por un desplome real del 25% en los fondos volcados al transporte. En términos de impacto directo en el consumidor, los cuadros acumulados en lo que va del ejercicio evidencian incrementos reales del 6% en electricidad y del 5% en gas natural respecto de los valores registrados en el mismo período del año previo.










