Los manifestantes se ubicaron frente al antiguo ministerio de Industria de la Nación, en Diagonal Sur. Allí se montó el escenario principal del evento, donde se alinearon columnas de gremios desde la esquina de Plaza de Mayo hasta la avenida Belgrano. La movilización era esperada, dado el agravamiento de la situación que enfrenta la industria.
Claudia Ruiz, trabajadora del comercio en Lomas de Zamora con más de 30 años de trayectoria, equiparó la actual crisis con la situación de 2001. “En ese momento yo estaba embarazada y trabajando en Carrefour. Los locales estaban llenos; hoy no hay gente, el consumo de alimentos ha caído drásticamente. En ese sentido, estamos peor que en 2001”, expresó Claudia.
A través de un comunicado leído al inicio del acto, las autoridades de la CGT hicieron eco de la situación planteada por Claudia y otros trabajadores. “Estamos ante un gobierno que implementa un modelo político, económico y social supervisado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), ajustado a intereses ajenos a los nuestros”, alertaron. Señalaron que estas políticas provocan la destrucción del sistema productivo, especialmente en las pequeñas y medianas empresas, el aumento del desempleo, el deterioro de los ingresos y condiciones laborales, la disminución del consumo interno y claros signos de recesión.
Asimismo, pusieron de manifiesto las consecuencias del plan económico vigente, que incluye una “creciente pobreza y desigualdad”, hogares con carencias alimentarias y altos niveles de endeudamiento, jubilados en “situaciones precarias” y el desfinanciamiento de numerosos sectores productivos y de conocimiento. “Todo esto conduce a un deterioro generalizado de la calidad de vida de la población, poniendo en riesgo la paz y la convivencia”, resumieron.
La cruda realidad del desmantelamiento industrial aludida por los sindicalistas se evidenció en los testimonios de los asistentes. “El gobierno de Milei no nos ha aportado nada positivo”, confiesa resignado Mario, un trabajador de la empresa Sancor con 30 años de antigüedad. “La empresa está en declive y no nos pagan lo estipulado en el convenio desde hace años, nos dan los salarios en cuotas cada 15 días”, detalló. A lo largo de su trayectoria en la firma, Mario ha enfrentado “varias etapas, pero esta es una de las más críticas”.
El cosecretario general de la CGT, Jorge Sola, contradijo al ministro de Economía, Luis Caputo, quien había afirmado que la economía opera a dos velocidades. “Es falso lo que dice Caputo. Hay dos economías diferentes: una para los privilegiados y otra para el pueblo empobrecido, afectado por un proyecto industrial que se busca desmantelar con cada decisión política, desde el ministro de Desregulación hasta el presidente Javier Milei”, sostuvo.
En la misma línea, Claudia Ruiz destacó cómo la caída en el consumo alimenticio se manifiesta en la vida cotidiana. “Los jubilados tienen dificultades para comprar una baguette. Y muchas compañeras contribuyen a cubrir la diferencia en la caja para que puedan llevarse la comida”, comentó, instando a “los que votaron a Milei a reflexionar, porque esto ya no puede continuar”.
El representante sindical Cristián Jerónimo exigió al secretario de Coordinación de Producción, Pablo Agustín Lavigne, que “convoque a una mesa de producción” que integre al sector empresarial y a los trabajadores. Reforzó la idea de que “queremos un Estado presente y transparente. No creemos en un Estado subsidiario, pero tampoco en uno que desatienda los problemas estructurales de la gente”.
Continuando su planteo, el líder del sindicato del vidrio advirtió al gobierno que si no “modifica su enfoque del modelo económico”, que solo genera pobreza y agudiza la crisis, la lucha obrera “se intensificará, porque no estamos dispuestos a renunciar a nuestras demandas”.
Los dirigentes sindicales señalaron que no abogan por una economía cerrada, sino por una apertura comercial inteligente que considere los recursos y posibilidades del país, resaltando que “ningún país se desarrolla sin industria”.
En un tono más firme y desafiante, Octavio Argüello, otro de los miembros de la CGT, manifestó que la razón de la convocatoria fue “reclamar el fin de este gobierno cipayo y vendepatria, que genera un industricidio que deja a miles de trabajadores sin empleo”. Advirtió que “si atacan a uno, nos atacan a todos. No podemos permitir que se afecte a un trabajador más en nuestra patria. Deben entender que no se puede construir un país sin justicia social, educación y salud, mientras nuestros jubilados se ven obligados a mendigar en la plaza de los Congresos”.
Informe: Thiago Buglione










