Recientemente, diversos sectores han manifestado su oposición a las empresas de inteligencia artificial (IA), incluyendo a medios de comunicación, artistas y autores; ahora, se suman los matemáticos. La Asociación por las Matemáticas Humanas (AHM) ha expresado sus reparos hacia OpenAI por haber publicado más de 700 documentos que, según indican, contienen soluciones a problemas matemáticos significativos. “Los matemáticos no solicitaron que se realizara este trabajo”, subrayaron desde la organización en un comunicado. Además, señalaron que el Grupo Asesor sobre Matemáticas e Inteligencia Artificial, del cual OpenAI dice recibir respaldo, inició su declaración de recomendaciones resaltando que las empresas que desarrollan IA en la frontera no deberían evaluar problemas matemáticos complejos en sus modelos internos. En esa línea, advirtieron que OpenAI ha mostrado “un absoluto desprecio por las normas de la investigación científica, que aseguran que las matemáticas permanezcan confiables, se investiguen éticamente y sirvan al interés público”. La organización enfatizó que “los matemáticos tienen una perspectiva específica sobre el progreso, influenciada por la historia y particularidades de su disciplina”. Rechazaron así la afirmación de OpenAI de que su publicación constituía un avance en el ámbito, instando a la comunidad matemática y al público a abordar con escepticismo el valor de este modelo de publicación. Además, respondieron que las acciones de la compañía liderada por Sam Altman no son una muestra de rigurosidad académica, sino “una demostración de poder”. En su conclusión, exhortaron a los matemáticos a cesar colaboraciones con OpenAI y a reconceptualizar la ciencia priorizando la comprensión humana. La AHM, que agrupa a más de 800 matemáticos, nació como un medio para resguardar las matemáticas como una “actividad humana ante la amenaza de la IA”, según lo expresado en su portal institucional. Argumentan que “el avance matemático requiere de la experticia humana, cultivada a través de la escritura y un pensamiento riguroso. La producción y el consumo automatizados de matemáticas, por ende, comprometen los fundamentos intelectuales de nuestra disciplina”. Asimismo, la asociación denuncia que las grandes empresas tecnológicas han elegido utilizar las matemáticas para “promover las capacidades de sus productos, sin considerar las consecuencias para la disciplina”. “Por lo tanto, los matemáticos tenemos el deber de actuar”, reiteran. Explican que “las instituciones matemáticas son particularmente susceptibles a disrupciones. La introducción de herramientas de IA amenaza la educación tanto de pregrado como de posgrado. Las revistas enfrentan un aumento de artículos coescritos por IA, y los procesos de publicación están en constante evolución. Los estudiantes pierden oportunidades para adquirir la comprensión profunda que se espera de los matemáticos”. En este contexto, la AHM resalta la necesidad de implementar acciones tanto a nivel individual como colectivo, para coordinar en gran escala y “asegurar que los matemáticos colaboren de manera crítica con las empresas de IA y sus productos”. “Ante las serias repercusiones sociales, ambientales y económicas de la industria de la IA y el riesgo de su expansión desmesurada, nos esforzamos por no ser cómplices”, concluye la organización.










