Según un análisis de renta fija corporativa, se destaca un conjunto de cinco obligaciones negociables emitidas por firmas como YPF, Tecpetrol y Vista. Estas ofrecen rendimientos que van desde el 5,35% hasta el 7,53% anual en dólares, incluyendo títulos bajo regulaciones de Nueva York y de Argentina, con vencimientos que se extienden entre 2028 y 2030, y diferentes modalidades de pago.
La selección incluye, bajo ley neoyorquina, los bonos de Tecpetrol TTCDO, con vencimiento en noviembre de 2030 y un rendimiento de 7,53%, y de YPF YMC1O, que alcanza una tasa de 7,30% y vencerá en junio de 2029. Adicionalmente, las recomendaciones bajo legislación argentina contemplan Vista VSCYO, con vencimiento en enero de 2028 y un rendimiento de 6,51%; Tecpetrol TTCEO, que vence en mayo de 2029 con un retorno de 5,56%; y Vista VSCZO, que caduca en julio de 2029 y presenta una tasa de 5,35%. Es relevante señalar que la primera opción paga en dólar cable, mientras que las demás usan MEP.
El mercado de estas obligaciones ofrece un amplio espectro para los inversores que buscan rentas en dólares. Sin embargo, en su interior coexisten instrumentos que muestran rendimientos cercanos al 5% anual, así como otros que superan el 10%. Esta disparidad refleja, entre otros aspectos, la capacidad de pago de las empresas emisorasy las características específicas de cada bono.
Desde la perspectiva de las emisiones bajo normativa extranjera, se menciona que una obligación negociable de YPF con vencimiento en julio de 2027 presenta un rendimiento del 5%. Por otro lado, Capex ofrece un 10,2% para agosto de 2028 y Edenor alrededor del 10,1% para abril de 2033.
Un factor que contribuye a la diferencia en rendimientos es el plazo de los bonos, aunque este no es el único determinante. Por ejemplo, Capex presenta tasas superiores a otras empresas que cuentan con vencimientos posteriores, lo que motiva un análisis más profundo de sus balances financieros.
Un indicador clave utilizado para este análisis es la cobertura de intereses, que es la proporción entre el EBITDA —una medida del rendimiento operativo que excluye intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones— y los intereses netos. Las cifras muestran una gran disparidad: TGS tiene una cobertura de 20,6 veces; YPF, 14,9; Pampa Energía, 9,9; y Tecpetrol, 7,8. En contraste, Capex cuenta con una cobertura de apenas 1,1 veces, mientras que Edenor se posiciona en 1,8 y MSU Energy en 2,4.
Una baja cobertura indica mayor riesgo frente a caídas en los resultados operativos o incrementos en los costos financieros. En este sentido, los altos rendimientos de algunas emisiones vienen también con mayores exigencias crediticias.
La deuda financiera es otro componente relevante. MSU Energy tiene una relación de deuda financiera neta a EBITDA de 3,9 veces, comparado con 1,6 de Tecpetrol y 1 de Pampa. Su ON con vencimiento en diciembre de 2030 muestra un rendimiento del 9,5%, mientras que el de Tecpetrol alcanza el 7,4% para el mismo año, evidenciando cómo el contexto financiero de cada emisor puede influir en el rendimiento de los bonos.
Un ratio de endeudamiento moderado podría coexistir con una limitada liquidez para enfrentar compromisos a corto plazo. Por esta razón, se evalúa también la disponibilidad de efectivo en relación con la deuda a corto plazo. TGS tiene efectivo que equivale a 3,1 veces su deuda a corto, Pampa a 1,9, y Tecpetrol a 1,1. En YPF, esta relación disminuye a 0,2 veces, y en Vista a 0,4.
Es importante aclarar que estas cifras por sí solas no indican problemas de pago, pero sí marcan diferencias en la capacidad de enfrentar vencimientos inmediatos. Para completar la evaluación resulta crucial conocer la generación de efectivo futura de cada empresa y los compromisos que deberán asumir.
El informe también subraya que estos ratios reflejan una fotografía de los últimos cuatro balances trimestrales, lo que no necesariamente anticipa los vencimientos futuros ni los ingresos provenientes de inversiones realizadas.
La curva de rendimiento de YPF ilustra cómo varía el rendimiento dentro de un mismo emisor: el rendimiento a precio de venta sube del 5% en julio de 2027 al 6,9% en junio de 2029 y al 8% en junio de 2035. Además, aumenta la duración modificada, que mide la sensibilidad del precio ante cambios en las tasas de interés.
La modalidad de pago también añade una dimensión importante. Por ejemplo, entre las recomendaciones bajo legislación argentina, Vista VSCYO, con pago en dólar cable, ofrece un rendimiento de 6,51% y vence en enero de 2028. Por su parte, VSCZO, que paga MEP, vence en julio de 2029 y presenta una tasa de 5,35%. Esta diferencia en rendimiento indica que el vencimiento no es el único factor que influye en las tasas.
Allaria también menciona opciones de rescate anticipado para las emisiones recomendadas, sugiriendo revisar las condiciones contractuales antes de asumir que la inversión se mantendrá hasta su vencimiento final.
Así, la brecha de entre el 5% y el 10% refleja una amalgama de riesgos y condiciones variadas. El rendimiento puede servir como punto de partida para la comparación, pero los balances, precios de compra efectivos y términos de cada emisión son claves para entender el verdadero valor de cada inversión.









