Los hermanos, reconocidos deportistas a nivel internacional, viajaron a Estados Unidos en el marco de la Semana del Clima, un evento que se celebra anualmente antes de la Asamblea General de Naciones Unidas. Anteriormente, habían participado en un evento en Roma con motivo del Día Internacional de los Océanos. Este viaje marca el cierre de su campaña.
“El surf es lo que nos gusta, pero también es el vehículo para llamar la atención y atraer audiencia sobre causas que nos interesan”, comentó Joaquín en una entrevista del año pasado.
La campaña invita a la población a firmar una petición que exige a los gobiernos proteger esta esencial área marina. Hasta el momento, más de 45.100 personas se han sumado a la iniciativa, que busca concientizar y ejercer presión sobre la problemática.
La propuesta que promueven contempla la creación de un área marina protegida en una sección del océano que rodea la Antártida, restringiendo actividades humanas como la pesca, con el fin de preservar la biodiversidad marina y proteger ecosistemas vulnerables, además de fomentar la investigación científica.
Este esfuerzo se alinea con la reunión crucial de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (Ccamlr), programada para llevarse a cabo en Tasmania del 19 al 30 de octubre, donde se discutirán decisiones sobre conservaciones y pesca en las aguas antárticas. Aunque la iniciativa tiene respaldo entre los países convocados, Joaquín ha señalado cierta reticencia, especialmente por parte de China y Rusia.
La exhibición fue organizada en colaboración con la Antarctic and Southern Ocean Coalition (ASOC) y la Fundación Marejada, y forma parte de una campaña internacional centrada en Antarctica — Domain One, que explora la ciencia detrás de un sistema de áreas marinas en las aguas antárticas. Esta narrativa está planteada por el reconocido actor Ricardo Darín en español y el campeón internacional de surf Kelly Slater en inglés, enfocándose en la necesidad de proteger el mar.
“Llevar un pedazo de la Antártida al corazón de Nueva York es un recordatorio de que lo que sucede en la Antártida no queda en la Antártida: nos afecta a todos”, afirmó Claire Christian, directora ejecutiva de ASOC.
“La península Antártica alberga pingüinos, ballenas, focas y otras especies marinas, pero enfrenta una creciente presión debido al cambio climático y la pesca intensiva de kril. En octubre, los gobiernos tendrán la oportunidad de proteger Domain One como parte de un sistema representativo de áreas marinas protegidas en el océano Austral. Invitamos a unirse a ASOC, Gauchos del Mar y otros para elevar sus voces en este llamado a la acción”.
A través del surf, los hermanos han dado visibilidad a diversas problemáticas. Las locaciones elegidas para sus grabaciones no son típicos destinos turísticos, sino que enfrentan realidades complejas. Al explorar el Atlántico Sur, descubrieron los desafíos que presenta el clima extremo. En África, se confrontaron con la dura realidad de quienes viven en la pobreza. En Malvinas, lidiaron con las sutilezas de la política. En la Antártida, culminaron su transformación en activistas ambientales.
El viaje hasta hallar su vocación como documentalistas no fue sencillo. Joaquín, con formación en administración de empresas y pasado como futbolista profesional en España, y Julián, arquitecto, llevaron vidas previas a su actual misión. En su primera travesía por el Pacífico, partieron sin dinero, adoptando un estilo de vida de pura supervivencia y surf. Vendían fotografías, hacían trabajos menores a cambio de comida y pintaban casas por alimento, mientras documentaban su travesía. Al regresar a Buenos Aires, compartieron su material con un amigo que había estudiado cine, lo que generó un documental que fue presentado en festivales y ganó reconocimientos, impulsando así su carrera.
Desde entonces, tras seis rodajes y con 71 premios internacionales a su haber, Joaquín y Julián han transformado sus vidas de deportistas y aventureros en un compromiso firme por la conservación de la naturaleza.









