“Fue una sensación horrible para mí en la pista. Es algo que, desafortunadamente, he estado arrastrando prácticamente en cada partido este año. Vómitos, hay un problema serio ahí… Después, todo mi cuerpo empieza básicamente a colapsar, con calambres y dolor”, manifestó el serbio en declaraciones recogidas por un medio especializado.
Durante gran parte del partido, Djokovic experimentó serias dificultades físicas: vomitó en medio del encuentro, sintió dolores musculares, requirió asistencia médica y terminó con molestias en la espalda y el hombro.
“Realmente no fue agradable. Prácticamente desprecié cada momento que pasé en la pista”, afirmó Djokovic. “La espalda terminó diciendo basta y también el hombro, y no pude cerrar el partido. Me puse break arriba en el cuarto, pero tuve problemas desde el cuarto juego”, explicó.
A pesar de sus inconvenientes, el tenista no escatimó en reconocer el esfuerzo de Navone, quien logró la victoria más importante de su trayectoria y se convirtió en el primer jugador en eliminar a Djokovic en la ronda inicial del US Open. “No quiero quitarle mérito a su victoria. Lo felicito. Es un buen chico, un luchador”, señaló el ex número uno del mundo sobre el argentino.
El serbio, captado por las cámaras en un momento de profunda emoción y al borde de las lágrimas, admitió: “Pensé en abandonar, pero entonces gané un set y luego otro más. Entonces pensé: ‘Quizás haya una oportunidad’”. También añadió: “No quería abandonar en el cuarto o en el quinto. Quería terminar el partido”.
Las imágenes de su derrota ante Navone reavivan las dudas sobre su capacidad, a sus 39 años, para seguir compitiendo al más alto nivel en encuentros exigentes y prolongados.
“¿Una solución? No lo sé. Estoy intentándolo, hombre. Estoy intentándolo. Ya veremos. No estoy profundizando tanto en este momento. Simplemente, estoy intentando entender realmente qué está pasando y hasta dónde puedo llegar de esta manera”, sostuvo.
La leyenda del tenis no experimentaba una derrota en el debut en un Grand Slam desde el Australian Open de 2006, cuando fue derrotado por el estadounidense Paul Goldstein. “Sí, es otro buen récord. Pero no estoy pensando realmente en eso. Por supuesto, he estado muy orgulloso de todos los logros del pasado, pero ahora es ahora. Justo acabo de salir de la pista y todavía estoy intentando controlar mi cuerpo”, explicó.
A pesar de la decepción, Djokovic expresó su gratitud hacia el público del Arthur Ashe Stadium, que lo alentó en los momentos más difíciles. “Fueron increíbles. Estoy muy agradecido de haber podido vivir esto”, destacó.
“Intentaban levantarme y siento mucho no haber rendido tan bien como debía, podía o quería para ellos. Pero el amor y el cariño que me dieron al final realmente me llegaron al corazón”, concluyó.
Las dificultades físicas del serbio se hicieron evidentes en los primeros compases del partido. La elevada humedad que se registraba en Nueva York agudizó una afección crónica que el propio jugador había reconocido días antes. Un fisioterapeuta tuvo que ingresar a la cancha durante el primer set para asistirlo, y su condición siguió deteriorándose a medida que avanzaba el maratónico encuentro ante un rival que apostó a los intercambios largos y nunca dio un punto por perdido.
Un antecedente reciente de esta situación se produjo en el Masters 1000 de Cincinnati, donde Djokovic fue derrotado en segunda ronda por otro argentino: Thiago Tirante, ubicado en el puesto 42 del ranking ATP. Tras aquel partido, Nole ofreció una declaración que ayuda a entender lo que ocurrió en su primera presentación en el Grand Slam neoyorquino de 2026.
“Antes que nada, felicito a mi rival. Sinceramente, no ha sido un partido agradable para mí. Así me he sentido. No ha sido la primera vez y no será la última. Así son las cosas. Las condiciones no son el problema. Es por un tema de salud que tengo. Lo llevo sufriendo desde hace ya muchos años. Me causa muchos problemas, especialmente cuando hay mucha humedad y calor”, había declarado Djokovic a un medio especializado.









