El primer consejo se centra en aquellas puertas que, con el tiempo, exhiben marcas y pequeñas imperfecciones. Según indicó, es suficiente con mezclar partes iguales de aceite y vinagre blanco.
Una vez que se obtiene la mezcla, se debe aplicar directamente sobre el rayón usando un paño. El decorador aseguró que este método es efectivo en diferentes tipos de madera y mejora la apariencia de las superficies dañadas.
El segundo consejo se ocupa de los herrajes que han perdido su brillo o han acumulado suciedad. Para ello, sugirió elaborar una pasta casera combinando media taza de harina, un cuarto de taza de sal y vinagre.
Es importante agregar el vinagre poco a poco, hasta alcanzar una consistencia similar a un engrudo. Posteriormente, la mezcla se aplica sobre los herrajes y se deja reposar por unos minutos.
Luego, se debe frotar suavemente con una esponja de acero suave, que no raye las superficies, para eliminar la suciedad acumulada. Gracias a este método, los herrajes pueden recuperar su antigüo brillo.
Con estos dos consejos, el decorador demostró cómo una puerta envejecida puede transformar significativamente su apariencia, haciendo que, con la combinación de la mezcla para ocultar rayones y la limpieza de herrajes, vuelva a parecer nueva.









