Se ha tenido acceso a un decreto recientemente firmado por Villarruel, que establece en su primer artículo: “Autorízase, ad referéndum del H. Senado de la Nación, a la señora Senadora Nacional por la Provincia de Mendoza, Anabel Fernández Sagasti, a participar de manera remota o virtual, con voz y voto, en las sesiones de este Honorable Senado de la Nación, mientras subsista la restricción médica acreditada mediante el certificado obrante en el expediente respectivo, o hasta el inicio de la licencia por maternidad legalmente prevista, lo que ocurra primero”.
El siguiente artículo explica que “la participación remota” se “realizará, preferentemente, desde la sede de la Honorable Legislatura de la Provincia de Mendoza, sin que la utilización de dicho ámbito constituya condición de validez de la autorización, pudiendo la señora Senadora participar desde otro lugar que garantice las condiciones técnicas en caso de ser necesario”.
Este escenario prevé, en primer lugar, un debate en el recinto sobre la inclusión de este tema en el orden del día de una sesión ya acordada. Además, surge la duda sobre la mayoría y la posible modificación del reglamento, un proceso complicado que requiere de un dictamen previo. En las próximas horas, se vislumbra un aumento de las interpretaciones al respecto, lo que añadirá más presión a un tema que ya genera bastante fricción.
En su decreto, Villarruel establece que, “una vez verificada la identidad de la señora Senadora”, su “participación remota se computará, a los fines del quórum y de las votaciones que se realicen, en igual forma que la participación presencial, sin perjuicio de las constancias adicionales que la Presidencia estime pertinente disponer”. Además, dicho decreto aclara en su artículo quinto que “la presente autorización tiene carácter individual, excepcional y transitorio, y no implica modificación del Reglamento de esta H. Cámara ni la instauración de un régimen de alcance general”. Una vez más, el recinto, en su carácter soberano, tendrá la última palabra, sin que la vicepresidenta pueda influir decisivamente.
Fernández Sagasti expresó: “Estoy cursando arriba de las 32 semanas. Es decir, tengo más de ocho meses de embarazo y tengo restricción médica para viajar tanto por tierra o por aire hasta la ciudad de Buenos Aires”. Añadió: “Lo único que a mí me impide estar en esa sesión es la distancia. Si yo fuera una mujer de la ciudad de Buenos Aires o de la provincia de Buenos Aires, podría estar en el recinto. Lo que no puedo hacer es recorrer largas distancias”.
La decisión de Villarruel, que se ha manifestado en contra de la venta ilimitada de tierras a extranjeros, queda en un segundo plano. Lo que ha ocurrido con esta ley ha pasado de ser un debate técnico a un conflicto político. Se consultó a cuatro senadores de diferentes bloques y todos coincidieron en que el oficialismo ha defendido poco el proyecto, lo que ha permitido que la idea de “regalar” el país a manos extranjeras gane terreno en las discusiones.
En este contexto, algunos legisladores de la UCR, el PRO y agrupaciones provinciales están ahora más inquietos que seguros a la hora de votar, mientras que los libertarios ya cuentan sus votos como seguros. No sería sorpresa que surjan propuestas para una nueva reunión con el fin de evaluar la situación actual una vez más.









