Algunos argumentan que la tecnología ha traído justicia al deporte. Sin embargo, si echamos un vistazo hacia atrás, encontramos una serie de goles que han definido la historia y el futuro de las Copas del Mundo, los cuales hoy no existirían. La consecuencia de esto es que también se perderían algunos de los momentos más memorables que el fútbol nos ha proporcionado.
Uno de los episodios más icónicos es, sin duda, la Mano de Dios en el memorable partido entre Argentina e Inglaterra durante el Mundial de 1986. No hay mucho que añadir a lo que se ha convertido en un mito: el número 10 argentino superó al arquero inglés Peter Shilton y, en lugar de cabecear, empujó el balón hacia la red con su mano izquierda.
El árbitro tunecino Ali Bin Nasser no advirtió la infracción y convalidó el gol, mientras que Diego Armando Maradona, con la astucia típica de un jugador de barrio, celebró sin titubear. En el contexto actual, esta jugada habría sido invalidada de inmediato, y con ella, también se habría borrado una de las grandes revanchas simbólicas en la historia argentina: una transgresión a las reglas que hoy el fútbol preciso y metódico probablemente no podría replicar.
Sin embargo, si se analizan los detalles con la rigurosidad del VAR en sus peores noches, el segundo gol de Maradona en ese mismo partido tampoco debería haber sido convalidado. El que es considerado el mejor gol de todos los tiempos nació de una falta clara de Sergio Batista sobre Glenn Hoddle en la mitad de la cancha. Ali Bin Nasser no sancionó la infracción, la pelota llegó a Héctor Enrique, quien asistió a Diego. Lo que ocurrió después es historia: seis jugadores ingleses eludidos, Shilton vencido y un gol que todavía resuena. Es probable que esa acción también se hubiera visto anulada por el VAR.
Inglaterra, por su parte, también tiene momentos a su favor. El Mundial de 1966, que ellos mismos organizaron, quedó marcado por el gol fantasma que anotaron en la final contra Alemania. Durante el tiempo extra, el delantero Geoff Hurst disparó y el balón impactó en el travesaño, rebotando sobre la línea sin entrar completamente. A pesar de ello, el árbitro suizo Gottfried Dienst lo convalidó tras consultar con su asistente. Este gol fue crucial para que Inglaterra obtuviera su primera, y hasta ahora única, Copa del Mundo.
Los alemanes se desquitaron 44 años después con una jugada similar en el Mundial de Sudáfrica. En un partido de octavos de final, el mediocampista Frank Lampard sorprendió al arquero Manuel Neuer con un disparo que superó al guardameta, golpeó el travesaño y se evidenció que había picado dentro del arco. Ni el árbitro ni el asistente convalidaron el gol. Esa acción podría haber cambiado el resultado y evitado la eliminación de Inglaterra. Además, provocó que la FIFA adoptara tecnologías que antes habían sido consideradas tabú, como el Goal Line Technology.
Otro momento significativo se produjo durante el mismo Alemania-Inglaterra de 2010, en el que el VAR habría tenido un papel activo. En ese partido, Argentina empataba 0-0 contra México cuando un rebote le llegó a Lionel Messi, quien asistió a Carlos Tevez, que se encontraba en una posición de fuera de juego a más de un metro. La causa por la cual el árbitro italiano Roberto Rosetti y su asistente Stefano Ayroldi no sancionaron nada permanece en el misterio, permitiendo así que la selección argentina abriera el marcador en el Soccer City de Johannesburgo.
Argentina también ha sufrido decisiones adversas. La más recordada ocurrió en la final de Italia 1990, cuando, a seis minutos del final, Rudi Völler se deslizó en el área junto a Roberto Sensini y cayó. El árbitro mexicano Edgardo Codesal no dudó en sancionar un penal a favor de Alemania. Andreas Brehme convirtió y el equipo se consagró campeón. Cabe destacar que siete minutos antes, Codesal había ignorado un penal claro de Lothar Matthäus sobre Gabriel Calderón. Dos decisiones, una final perdida.
Entre los penales dudosos, no se puede dejar de mencionar la caída de Arjen Robben en el encuentro entre México y Países Bajos en octavos de final de 2014. Ambas selecciones estaban empatadas en Fortaleza y, en el minuto 92, el extremo neerlandés fue a buscar la pelota en el área mexicana. Rafa Márquez estiró la pierna y Robben simuló el contacto. El árbitro Pedro Proença sancionó penal y Huntelaar selló la eliminación de México.
Italia, ganadora en 2006, también se benefició de un penal controvertido en octavos de final. El equipo azzurro no lograba abrir el marcador contra Australia hasta que, en el minuto 95, el lateral Fabio Grosso cayó en el área tras una jugada dividida con Lucas Neill. El árbitro español Luis Medina Cantalejo consideró la acción como infracción y Francesco Totti convirtió, asegurando para Italia una clasificación agónica a cuartos de final.
Otro episodio polémico tuvo a Italia como protagonista en un contexto muy distinto. Durante el Mundial de 1934, organizado por los italianos bajo la opresión del régimen fascista de Benito Mussolini, en las semifinales contra Austria, el mejor equipo del mundo en ese momento, surgieron sospechas sobre la influencia directa del dictador en el arbitraje del sueco Ivan Eklind. El único gol del encuentro, marcado por Enrique Guaita, se debió a una infracción clara sobre el arquero austríaco Peter Platzer que el árbitro ignoró. Mussolini quería ganar el Mundial. Y lo logró.
En Italia 1990, el equipo azzurro sacó provecho de una jugada clave en el partido por el tercer puesto contra Inglaterra. El arquero inglés Peter Shilton, confiado, perdió el balón en sus pies en el área. Roberto Baggio lo presionó lícitamente y le robó el balón, asistiendo a Salvatore Schillaci, quien rápidamente se lo devolvió a Baggio. En ese momento, Baggio estaba claramente en fuera de juego. Con el arco vacío, definió y puso a Italia en ventaja. Hoy, esa jugada sería anulada en un instante gracias al offside semiautomático.
Por último, resulta imperativo mencionar a una selección histórica como Brasil. Esta jugada tuvo lugar en el Soccer City de Johannesburgo durante la fase de grupos del Mundial 2010, donde Luis Fabiano anotó un golazo a través de un sombrero contra Costa de Marfil. El detalle es que el delantero utilizó su brazo derecho en dos ocasiones para acomodar el balón, un hecho que el árbitro francés Stéphane Lannoy desestimó por completo. Tras el partido, Luis Fabiano no tuvo reparos en calificarla como “la sagrada mano de Dios”. Menos épica que la original, sin duda.
Diez jugadas, diez momentos que el VAR podría haber eliminado. Y con ellas, una buena parte de la mitología del fútbol contemporáneo. El VAR llegó con la intención de impartir justicia y, en gran medida, lo ha logrado: los penales inexistentes, los goles en fuera de juego y las manos imprecisas son cada vez más difíciles de mantener ante el análisis exhaustivo de las cámaras. Sin embargo, esta lista invita a reflexionar: ¿cuántas de estas jugadas, de haberse anulado, nos habrían privado de momentos que hoy son parte del espíritu del fútbol? La tecnología mejora el juego. Lo que no queda tan claro es si también lo enriquece.









