Los participantes del estudio toleraron bien la intervención cetogénica, evidenciando altas tasas de adherencia sin que se registrara una pérdida de peso significativa durante el programa. Los resultados fueron notables, ya que casi el 75% de los participantes que completaron el estudio se ubicaron en un rango de recuperación al finalizar, ya no cumpliendo con los criterios diagnósticos de anorexia nerviosa. Además, todos los involucrados mostraron mejoras en las puntuaciones correspondientes a la depresión.
La anorexia nerviosa es un trastorno psiquiátrico debilitante que, aun tras la recuperación del peso, deja a los pacientes enfrentando síntomas psicológicos persistentes, como una constante insatisfacción con su imagen corporal, un intenso miedo a alimentarse y una obsesión por su figura, lo que incrementa notablemente el riesgo de recaída. Este trastorno se halla entre los que tienen mayores tasas de mortalidad en el contexto de enfermedades mentales en Estados Unidos: se estima que ocurre una muerte cada 52 minutos debido a esta condición o a sus complicaciones.
Guido Frank, director del estudio y profesor de Psiquiatría en la misma facultad, ha dedicado más de 25 años a investigar y tratar a personas con anorexia. Su motivación para llevar a cabo este estudio radica en la urgente necesidad de mejorar las opciones de tratamiento para esta población vulnerable. “Necesitamos con urgencia nuevos enfoques para la anorexia nerviosa. Nuestro trabajo con la terapia cetogénica va más allá de las terapias estándar y apunta potencialmente a la fisiología subyacente del trastorno”, expresó. “Cada vez hay más evidencias que vinculan la anorexia nerviosa con disfunciones neurometabólicas. Somos optimistas respecto de que una intervención metabólica directa pueda regular la función del cerebro y abordar los síntomas psicológicos que presentan estos pacientes”.
El estudio, realizado de manera ambulatoria y con un único grupo de intervención, consistió en un programa de cetosis supervisado a lo largo de 14 semanas. De los 22 participantes, 18 (el 82%) culminaron el estudio, sin que se registraran cambios significativos en el peso, medido a través del índice de masa corporal. Al concluir, el 72% de los participantes alcanzaron un rango de recuperación en sus síntomas alimentarios, según las escalas empleadas, y todos mostraron mejoras en sus puntuaciones de depresión.
Barbara Scolnick, coautora del estudio y médico especializada en medicina interna, destacó que este esfuerzo se deriva de una búsqueda personal de respuestas para su sobrina, Caroline Beckwith. “La investigación que condujo a este estudio nació de la necesidad de encontrar soluciones para mi sobrina. La terapia cetogénica, utilizada comúnmente para la epilepsia, fue clave para que Caroline lograra la remisión tras 15 años de lucha contra la anorexia. Estos resultados preliminares que indican que este tratamiento podría abrir nuevas oportunidades para otros, como Caroline, son muy esperanzadores”, compartió.
Los investigadores son conscientes de la delicadeza que implican las intervenciones alimentarias en esta población, pero fundamentan su estudio en evidencias preliminares para ofrecer una verificación de la factibilidad. Los resultados sugieren que, al ser aplicados bajo supervisión médica adecuada y con el respaldo de equipos especializados, los tratamientos cetogénicos pueden presentarse como una opción viable para quienes no responden a los métodos tradicionales.
“Este estudio pone de manifiesto el potencial de las intervenciones alimentarias dirigidas a normalizar la función neurometabólica básica, incluso en trastornos psiquiátricos difíciles de tratar”, afirmó Jan Ellison Baszucki, cofundador y presidente del Baszucki Group, organización que financió la investigación. “Confiamos en que este trabajo fomente la concientización y el apoyo para investigar y aplicar la terapia cetogénica en los trastornos alimentarios, brindando una nueva esperanza a pacientes y familias”.
Actualmente, se está llevando a cabo una ampliación del estudio que abarca no solo a pacientes con anorexia nerviosa, sino también a aquellos con bulimia nerviosa, con convocatoria abierta en los Estados Unidos.









