Según información obtenida, la marca, que alcanzó gran popularidad en los años 90 entre los adolescentes, llevará a cabo la desvinculación de la mayoría de sus empleados, reduciendo su plantilla de casi 400 trabajadores en 2023 a aproximadamente 50 para inicios de 2026. Testimonios de empleados consultados indican que la empresa anunció que, antes de finalizar abril, cesará por completo la producción local.
“La empresa se encuentra llevando adelante un proceso de reestructuración interna, orientado a adecuar su operación y garantizar la sustentabilidad del negocio en el largo plazo. Este proceso tiene como objetivo consolidar una estructura sólida que permita a la marca continuar activa y proyectarse hacia el futuro. Asimismo, la compañía informa que todas las gestiones se están realizando conforme a la normativa laboral vigente, cumpliendo con las obligaciones correspondientes tanto en términos legales como en los plazos establecidos. La marca confía en que este proceso permitirá ordenar su operación, fortalecer su estructura y continuar creciendo en el mercado”, aseguró la compañía en un comunicado.
Con esta decisión, la empresa se enfocará en la importación, lo que significa que la marca continuará operando en el país, aunque solo se mantendrá un equipo administrativo mínimo para sostener la estructura esencial.
El cierre de la planta en la tradicional sede de Neyer al 700 ha generado intensas negociaciones laborales. La empresa, bajo la dirección de la familia del propietario, Miguel Fosati, ha propuesto acuerdos de desvinculación con indemnizaciones que varían entre el 60%, 65% y hasta el 70%. Además, el proceso se complicó con la advertencia de la empresa de que podría solicitar un concurso preventivo si no se alcanzan los acuerdos necesarios, elevando así el conflicto al ámbito judicial.
La decisión de cerrar la fábrica no fue repentina. Trabajadores con información privilegiada han señalado que la empresa ha venido disminuyendo gradualmente la producción local: inicialmente se sustituyó el ensamblaje de zapatillas por la importación de componentes desde China, y más recientemente se optó por traer el producto terminado, siguiendo la tendencia de la industria por la apertura de importaciones bajo el gobierno de Javier Milei.
Fuentes del sector empresarial han comentado que la empresa no importará directamente desde China, dado que Argentina mantiene desde 2021 una barrera antidumping para el calzado proveniente de ese país. Hasta la fecha, existe un valor FOB mínimo de USD 15,70 por par para calzado de origen chino.
Esta restricción fue revisada en agosto de 2025 por iniciativa de la Comisión Nacional de Comercio Exterior, que identificó un “cambio de circunstancias” en el sector. Hasta ahora, no se han tomado decisiones adicionales.









