Estos datos fueron proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos en su Estimador Mensual de la Actividad Económica. El informe reveló que, a lo largo de los primeros siete meses del año, la economía muestra un aumento del 1,7%, que representa una disminución de 0,5 puntos porcentuales en comparación con la medición de junio.
Este último descenso acentúa las fluctuaciones que ha caracterizado a la actividad durante el año: tras una baja del 2,2% en febrero, se produjo un incremento del 2,7% en marzo, seguido de caídas del 1,4% en abril y del 0,6% en mayo, y una leve recuperación en junio antes de la caída de julio.
Este resultado también marca un giro en la comparación con julio del año pasado. En junio, el crecimiento era del 3,1% interanual, mientras que julio mostró cifras negativas. A pesar de esto, el indicador de tendencia-ciclo, que pretende reflejar la dinámica subyacente de la economía, mostró un incremento del 0,2% en términos mensuales.
La disminución afectó a ocho de los quince sectores que componen el indicador. Las actividades de comercio mayorista y minorista, junto con las reparaciones, cayeron un 5,1% interanual, mientras que la industria manufacturera retrocedió un 4,6%. Juntas, estas actividades restaron 1,3 puntos porcentuales al resultado general. También se registraron descensos en la construcción (-3,3%), la intermediación financiera (-3%) y el transporte y las comunicaciones (-1,5%).
Por el contrario, siete sectores crecieron en comparación con julio de 2025. La pesca mostró un aumento excepcional del 424,5%, mientras que la minería y extracción de canteras avanzó un 8,4%. Estas actividades fueron las que más contribuyeron positivamente al indicador. Junto al sector agrícola, que incrementó un 0,7%, sumaron un punto porcentual a la variación interanual.
El contraste entre los sectores, que se ha vuelto habitual en el escenario económico actual, se vio reflejado nuevamente en el resultado global: el drástico incremento en la pesca y el crecimiento de la minería no lograron compensar las caídas significativas en la industria y el comercio.
El ministro de Economía, Luis Caputo, comentó sobre estos resultados, destacando diversos factores que impactaron negativamente en varios sectores durante julio. Mencionó la menor disponibilidad de gas para la industria, así como el aumento de lluvias y nevadas en comparación con promedios históricos que afectaron la construcción y la minería, además de la reducción de horas de trabajo en ciertos sectores por el mundial de fútbol.
El economista Camilo Tiscornia, director de una firma de asesoría económica, señaló que las cifras previamente reportadas sobre el sector industrial y la construcción ya indicaban que el resultado del EMAE no sería positivo. Dijo que “es un dato muy flojo, pero cuando es tan llamativamente negativo, no debe descartarse la posibilidad de una reversión, al menos parcial, en agosto”.
Tiscornia expresó que este indicador podría resultar anómalo, afectado por factores específicos. En este sentido, se mostró optimista sobre un posible resultado positivo en agosto, señalando que existe un precedente en febrero, cuando la actividad cayó un 2,2% y en marzo se recuperó con un aumento del 2,7%. “Pienso que puede haber una recuperación, al menos parcial, en el próximo informe”, concluyó.








