Pese a esta situación, Miele expresó su deseo de colaborar con San Lorenzo, institución que lideró entre 1986 y 2001. Su iniciativa se vio impulsada tras las palabras del actual presidente, quien mencionó: “el que quiera ayudar, que venga y ayude”.
El histórico dirigente abordó la situación actual del club con claridad: “Nosotros tenemos sponsors. Y ya que dijeron que el club es de los socios, que sea de los socios. San Lorenzo no puede tener este equipo. Nosotros tenemos un montón de sponsors, pero lógicamente tienen que dejar de lado la soberbia. El dirigente se tiene que dar cuenta que el club tiene que estar bien arreglado, con estacionamiento, con infraestructura. Eso es importantísimo y esto es lo que estamos buscando nosotros. No tenemos que perder tiempo y esperar tres años hasta las elecciones, no queremos ser opositores de nadie. Lo que sí queremos es que San Lorenzo se mueva, como cuando armamos un equipazo para ser campeones, cuando hicimos la cancha, el gimnasio. Tenemos que volver a eso, pero está muy contaminado el club”.
A sus 78 años, Miele aglutina tanto apoyo como oposición. Por una parte, muchos hinchas valoran sus logros, que incluyen la construcción del estadio Pedro Bidegain y equipos que lograron títulos como los Torneos Clausura en 1995 y 2001, así como la Copa Mercosur. Sin embargo, su legado se ve empañado por la controversial decisión de asociar al club con la firma suiza ISL para la explotación de su imagen, lo que llevó a un fuerte rechazo por parte de los aficionados, quienes se movilizaron bajo la consigna “San Lorenzo no se vende” el 30 de noviembre de 2000, fecha que se conmemora como el “Día del Hincha”.
Hoy, el club enfrenta una situación complicada, con un pasivo de 67 millones de dólares y una crisis institucional que lo afecta profundamente. Miele ha afirmado contar con inversores dispuestos a ayudar. Después de que el actual presidente, Marcelo Culotta, asumiera con una diferencia de votos significativa, tuvo una reunión con él y el vicepresidente 1°, Juan Manuel Campos Cvitkovic, en la que ofreció financiar mejoras en la concentración del estadio, con el objetivo de reducir costos relacionados con el hospedaje en un hotel. Sin embargo, no se han producido nuevos contactos tras ese encuentro.
“San Lorenzo es un club político y es muy difícil llegar a una unidad. Se perdió el valor social y hay que recuperarlo”, sostiene Miele. Asimismo, presenta una propuesta alternativa respecto a la Vuelta a Boedo, argumentando que construir un nuevo estadio podría tomar demasiado tiempo, sugiriendo en cambio, la ampliación de la cancha actual para generar ingresos.
Actualmente, San Lorenzo ha logrado asegurar recursos para operar durante los primeros 90 días de gestión de Culotta, gracias a anticipos de empresas y a la venta de Jhohan Romaña al León de México por 800 mil dólares. Los dirigentes informaron que han renegociado los contratos de los jugadores, estableciendo condiciones fiscales que reducen la carga para el club. Aunque la mayoría de los nuevos refuerzos han llegado libres o mediante préstamos, hubo un pago de 350 mil dólares a Banfield por Danilo Arboleda.
Néstor Gorosito, el nuevo técnico, que llegó a la institución tras un episodio fallido con Iker Muniain, solicita “tiempo” para implementar su gestión. Sin embargo, con tres derrotas en los cuatro partidos del Torneo Clausura, incluida una significativa caída frente a Huracán, la presión es intensa en un club de la magnitud de San Lorenzo, donde el tiempo y la paciencia son un bien escaso.








