Cada 7 de agosto, la ceremonia en honor a San Cayetano atrae a miles de fieles que se dirigen en una marcha masiva hacia el centro de la Ciudad, una tradición que se mantiene desde hace más de una década. La convocatoria principal se lleva a cabo en el barrio de Liniers, donde es fundamental considerar los horarios, el recorrido y los cortes de tránsito que esta movilización genera. La Iglesia de San Cayetano se encuentra en Cuzco 150, en Liniers. Previo a la marcha, a las 8 de la mañana se celebrará una misa presidida por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva; la misa central está programada para las 11 horas y se transmitirá en vivo a través del canal oficial de YouTube. Asimismo, la CGT ha convocado para las 12 en Diagonal Sur y Bolívar. Según la información proporcionada por el Gobierno porteño, se han determinado las intersecciones y trayectos que se verán afectados por cortes de tránsito, con el fin de facilitar el paso de los manifestantes. Los cortes totales incluirán: Cuzco entre Amadeo Jacques y F. de Viedma, Bueras entre Amadeo Jacques y F. de Viedma, Gana entre F. de Viedma y Av Juan B Justo, Pje. Casco entre Viedma y Amadeo Jacques, Bynon entre Cuzco y Barragán, F. de Viedma entre Cuzco y Madero, Madero entre F. de Viedma y Amadeo Jacques, Gallardo entre las vías del FFCC y Fragueiro, Barragán entre Av Rivadavia y Av Reservistas Argentinos, Av Reservistas Argentinos entre Barragán y las vías del FFCC, Barragán entre Av Juan B Justo y Av Álvarez Jonte, y Av Álvarez Jonte entre Av Juan B Justo y Av Reservistas Argentinos. La marcha de San Cayetano cuenta con la participación de varias entidades, entre ellas la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular), la CGT (Confederación General del Trabajo), la CTA y organismos de Derechos Humanos, como las Abuelas de Plaza de Mayo y las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. “A 10 años de San Cayetano seguimos caminando por Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo!”, se puede leer en la publicación de UTEP. La devoción por San Cayetano se remonta a la década de 1930, cuando el párroco Domingo Falgioni, director espiritual de los Círculos de Obreros Católicos, inició una pastoral fomentando la veneración del santo como intercesor por el empleo y el alimento. Falgioni también fue el artífice de una estampa de San Cayetano con el niño Jesús y una espiga de trigo, que lo estableció como patrono del pan y del trabajo. En un contexto de desempleo marcado por la crisis financiera de 1929, las respuestas a las plegarias dirigidas a Cayetano promovieron la fe en su intercesión divina.









