El día previo, las reservas habían alcanzado un pico de USD 50.059 millones, siendo esta la cifra más elevada desde el comienzo de la gestión de Javier Milei, y la mayor desde mediados de septiembre de 2019, cuando llegaron a USD 50.085 millones durante la presidencia de Mauricio Macri.
Sin embargo, el desembolso al FMI, acompañado por un descenso en el valor de los activos que componen las reservas del Central, condujo a esta caída. Por otro lado, el BCRA, bajo la dirección de Santiago Bausili, realizó compras por USD 41 millones, la cifra más alta en lo que va de agosto, acumulando un total de USD 13.442 millones en compras desde el inicio del año. Cabe mencionar que durante los primeros días de agosto, el ritmo de compras se moderó, alcanzando un total de 95 millones de dólares.
El récord obtenido días atrás se debió, en gran medida, a un notable aumento en el precio del oro, uno de los componentes de las reservas. En esa ocasión, las reservas aumentaron en USD 417 millones, antes de revertirse por el pago al FMI.
El 28 de julio, el Banco Central finalizó una serie de 135 jornadas consecutivas de compras de divisas, una de las más largas de las últimas dos décadas, sostenida por el ingreso de dólares de los sectores agropecuario, energético y minero, además de emisiones de deuda por parte de empresas y provinciales en mercados internacionales.
Entre enero y julio, se observó un flujo importante de divisas, impulsado por la liquidación de exportaciones de los sectores mencionados, lo que facilitó al Banco Central la absorción de una porción significativa de dólares en el mercado cambiario.
En julio, las compras oficiales totalizaron USD 2.162 millones, superando los USD 1.418 millones de junio y por debajo de los USD 2.596 millones de mayo, que representó el mejor mes del año. Así, julio se consolidó como el tercer mejor mes en acumulación de reservas en lo que va de 2023.
Para este año, el equipo económico había establecido un objetivo de acumulación de entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, meta que el Banco Central logró cumplir antes de agosto. En el primer trimestre, el mayor desafío fue satisfacer las necesidades de financiamiento del Ministerio de Economía, lo que limitó las adquisiciones en esos meses.
Para mantener el ritmo de intervención sin comprometer la estabilidad cambiaria, la entidad aumentó la emisión de pesos sin recurrir a métodos de esterilización. Al mismo tiempo, el Tesoro utilizó parte del exceso de liquidez a través de colocaciones de deuda en moneda local, buscando preservar la estabilidad cambiaria y contener la inflación.
En su último Informe de Política Monetaria (IPOM), la autoridad monetaria indicó que su enfoque futuro se orientará a “fortalecer su margen de acción de política para atenuar el impacto de posibles períodos de tensión”.
“Durante los primeros siete meses de este año, el aumento de reservas líquidas y la disminución de activos irrealizables de su balance se complementó con la recuperación de herramientas de política como futuros y swaps. En total, estas herramientas representan una mejora en liquidez en moneda extranjera superior a USD 20.000 millones en el año”.
Desde la entidad prevén que la acumulación de reservas “continuará alineándose al ritmo de compras de dólares que lleva a cabo el BCRA, beneficiándose de la estrategia del Tesoro para atender sus obligaciones en moneda extranjera con nuevo financiamiento en la misma divisa, moderando así la demanda de dólares al BCRA a través de pesos obtenidos del superávit fiscal.”








