Durante una entrevista con el equipo de un medio digital, el director de la consultora Synopsis analizó el movimiento interno en el gabinete presidencial tras la presentación de la declaración jurada de Adorni. “Parte de las estrategias del oficialismo son para tratar de dilatar, de postergar, de generar que el tiempo baje un poco y calme los ánimos, porque en definitiva, todo esto es la reacción de la presentación de la declaración jurada de Adorni hace diez días”, señaló.
Romero interpretó que el Gobierno intenta evitar una renuncia formal del jefe de gabinete, prefiriendo despojarlo de responsabilidades. “Yo le llamo una suerte de renuncia funcional de Adorni, pero no formal. Es decir, le voy quitando funciones porque ya no me sirve para comunicar. Entonces, le quito esas funciones y veo si eso calma un poco los ánimos del resto de los actores para ver si me dejan conservar a Adorni como jefe de Gabinete sin funciones, que pueda darle esta posibilidad al presidente de no ofrendarle al periodismo la renuncia de Adorni”, comentó.
El consultor destacó que el Ejecutivo busca mantener al funcionario en un perfil bajo y redistribuir sus tareas. “Está buscando formas de conservarlo; una forma es no exponerlo más en el rol y en la función que tenía y, en todo caso, ir delegando esas funciones a otros actores. Apareció un nuevo vocero, aparece un nuevo secretario de comunicación y de prensa. Me parece que ir quitándole funciones y que Adorni quede ahí, como lo que es”, expresó.
Romero resaltó que la elección de Adorni siempre tuvo un enfoque instrumental. “Adorni vino a ocupar un rol que es la de invertir la relación de jerarquía entre la Jefatura de Gabinete y la Secretaría General de la Presidencia y permitirle a Karina Milei ser jefa de Gabinete sin serlo. Es alguien que ocupa ese lugar y que está puesto a disposición de las decisiones políticas que tome la figura fuerte dentro del gabinete, que es Karina Milei”, explicó.
El director de Synopsis enfatizó el impacto de Karina Milei en el gabinete. “Karina Milei no puede ser jefe de Gabinete, primero porque estaría muy expuesta, por ejemplo, a una moción de censura, siendo una figura realmente relevante, pero además porque no tiene habilidades, capacidades, herramientas para ejercer ese rol. Entonces, me parece que estamos camino a esa normalidad, de tener una suerte de jefe de gabinete protocolar”, precisó.
Además, Romero recordó cómo se bloqueó la llegada de otros aspirantes a la jefatura de gabinete. “Ella bloqueó la llegada de Santiago Caputo”, manifestó. El politólogo indicó que este reordenamiento busca tanto proteger a la funcionaria clave del presidente como diseñar un gabinete donde las responsabilidades se distribuyen según las urgencias políticas y mediáticas.
Al abordar las perspectivas en el Congreso, Romero diferenciò los escenarios en Diputados y en el Senado: “Yo diría, son dos cámaras distintas hoy que plantean dos escenarios distintos para el oficialismo. La Cámara de Diputados ya tuvo un antecedente, una votación que estuvo a cinco votos de lograr los 129 que se requerirían para la moción. Creo que el gobierno está mucho más frágil en Diputados que en el Senado”.
Sobre la Cámara alta, el consultor consideró que la negociación con gobernadores puede ser clave: “En el Senado los votos son, voy a decirlo en el mejor de los términos, comprables, negociables. Porque están los gobernadores detrás, puede haber un toma y daca, puede haber una relación, una gestión más transaccional con esos gobernadores para evitar que buena parte de esos 10 senadores del radicalismo, incluso algunos otros senadores provinciales, no aporten los números necesarios para ese 37 de votos que se requiere para la moción”.
Romero también abordó el debate sobre las mayorías requeridas para interpelaciones y mociones de censura, afirmando que la interpretación del oficialismo sobre la mayoría especial necesaria es discutible: “El planteo ahora del oficialismo de que para activar el trámite del procedimiento se requiere una mayoría especial porque no pasó por comisión, la famosa mayoría de dos tercios para el tratamiento sobre tabla, me parece una interpretación amañada del espíritu de la ley, porque la Constitución le otorga una facultad al Congreso que el Congreso la puede ejercer”.
El politólogo subrayó el contexto político que podría influir en el desenlace: “Uno imaginaba que ese mecanismo de la moción de censura, de hecho no tenía antecedentes porque, en algún punto, cuando el evento está cerca de ocurrir, el Ejecutivo toma la decisión antes para no someterse a una exposición de debilidad, que es que el Congreso le remueva a un funcionario. ¿Qué puede estar operando acá? Que el presidente interpreta que hay una operación de la oposición, de algunos sectores, de los medios, sectores de poder que quieren hacerle daño al Gobierno”.
Finalmente, Romero advirtió sobre el efecto en la opinión pública: “Acá el presidente está confrontando no solo contra la oposición, sino contra la opinión pública también”.









