Para Diego Milito, después de un año y medio en la presidencia de Racing, el silencio y la diplomacia ya no son opciones para gestionar la relación con la Asociación del Fútbol Argentino. “Nos sentimos robados. El fútbol argentino está roto y no da para más”, declaró Milito, una afirmación que no solo expresa el sentir de muchos simpatizantes de Racing, sino también de hinchas de otros equipos, frente a la profunda crisis de credibilidad del arbitraje en el país. Esta postura también significa una clara alineación en el debate polarizado del mundo del fútbol.
“Lo que sucedió fue la gota que rebalsó el vaso. Esto no es una declaración aislada; es afirmar una postura sobre algo que veníamos observando y sintiendo. Y por eso Diego dijo basta”, enfatizó una fuente dentro de la dirigencia de Racing, al ser consultada sobre el audaz testimonio de Milito. Otro dirigente que habló sobre el tema corroboró la gravedad de la situación: “Esto no va a ser gratis, ahora hay que bancarla. Todos estamos de acuerdo en lo que hizo Diego y creemos que era necesario poner un alto”.
Más allá de lo que sucede en el campo de juego, el fútbol también se convierte en un escenario político. Desde Racing, se afirma que “no se busca una guerra con la AFA”, aunque las palabras de Milito resonaron fuerte en un terreno marcado por la rosca. “Sentimos que la comunidad del fútbol, más allá de la de Racing, percibió lo mismo que dijo Diego. Y el hincha de nuestro club debe saber que más que nunca necesitamos estar unidos, alineados con el mensaje de nuestro presidente”, comentó otro directivo.
Al cerrar un semestre que Gustavo Costas calificó honestamente como “un desastre”, debido a que el rendimiento del equipo no ha sido el esperado y los hinchas han expresado su descontento con la gestión de Milito, cuyos directivos fueron abucheados en los últimos dos partidos en Avellaneda. El “todos juntos” que solía promover el carismático entrenador es ahora un grito de unidad entre la dirigencia: “Tenemos que ir todos juntos, pase lo que pase, porque esto es por el bien del fútbol”.
La explosión de Milito ocurrió tras un arbitraje que aplicó diferentes criterios para evaluar las jugadas, tanto las más “chiquitas” como las relevantes, en detrimento de Racing.









